Pasear entre buganvilias en un día templado es uno de los placeres que nos permite la Ciudad de México (aún con su gris y su contaminación) casi todo el año. Pero la primavera y el verano llevan al esplendor esta planta que, al igual que la jacaranda, sin ser nativa se ha dado de maravilla. Y el Bosque de Tlalpan, con sus altísimos árboles y profundo silencio, hace gala de ello. A unos metros de Perisur y de la estación de Metrobús Villa Olímpica, el Bosque cuenta con alrededor de 200 especies de flora (como el colorín, el fresno, la palmita y un tipo de orquídea) y más de 100 especies de animales. Su riqueza es, en parte, resultado de su origen volcánico, ocurrido hace aproximadamente 2000 años.

 buganvilias

Durante estos días, el circuito de corredores se colorea con toques magenta. Las buganvilias alcanzan varios metros al enredarse y trepar por árboles más grandes. Y al caer tapizan el suelo con ovaladas flores rojas o moradas, conformando una muy recomendable escena de intensa belleza.

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Entre sus actividades –pretextos para caminar entre buganvilias– el Bosque de Tlalpan ofrece:

Mercado Alternativo en domingo verde con productos orgánicos y talleres.

Mercado del Trueque, donde residuos inorgánicos son recolectados y enviados a diferentes compañías especializadas en reciclaje.

Bosquecinema, proyecciones gratuitas y al aire libre

Biciescuela los sábados para enseñarle a niños a andar en bicicleta (prestan chaleco, casco y bici).

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