5 paseos por la sombra

Aprovechando que en las vacaciones y puentes la ciudad tiende a vaciarse un poco, el aire a mejorar y el tráfico a bajar, te recomendamos 5 paseos bajo la sombra.

La primavera saca nuestros mejores sentimientos hacia la Ciudad de México pero también los peores. De un segundo a otro puedes pasar de estar enamorado de las jacarandas, las mariposas que toman agua en los charcos y lo fácil que entran las micheladas, a odiar el sol nocivo que en combinación con el cemento, el smog y las caminatas largas (especialmente cuando hay que cruzar avenidas) te hacen sentir hastiado.

Aprovechando que en las vacaciones y puentes la ciudad tiende a vaciarse un poco, el aire a mejorar y el tráfico a bajar, te recomendamos algunos paseos bajo la sombra:

1. Las callecitas empedradas de Chimalistac y una sopa de tortilla en el Rincón de la Lechuza

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Chimalistac representa a la Ciudad de México en su faceta más correcta. De origen prehispánico y de estilo colonial, en este barrio en el sur hay construcciones catalogadas como monumentos históricos e historias que han inspirado a artistas como José María Velasco. Este paseo entre árboles y casonas se siente como estar en un lugar secreto y lejano a la ciudad. Recuerda a tiempos donde la magia se encontraba más fácil, cuando el aire era más frío y ligero.

Además, a tan sólo unas cuadras, sobre Miguel Ángel de Quevedo, puedes encontrar en El Rincón de la Lechuza una de las más ricas sopas de tortilla de la ciudad además de sus tradicionales tacos de carne asada, rajas con queso, hongos e higaditos de pollo.

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2. Adoquín, casonas, mucha sombra y un café olvidado con pan delicioso

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La calle Francisco Sosa es, fácil, una de las más bonitas de la Ciudad de México y una de las principales de Coyoacán, perfecta para caminar porque está cubierta de árboles que hacen sombra y de lugares que vale la pena detenerse a ver.

Por ejemplo, si pasando la Capilla de Santa Catarina te desvías por la calle Presidente Carranza pronto llegas a El Olvidado, un café donde el pan, los scones, el té negro y las tisanas son su especialidad. Algo para llevar y estás listo para volver a Francisco Sosa, caminar un poco más, pasar rápidamente por el centro de Coyoacán, que nunca cae mal, y desviarte por la calle Higueras hacia hacia el parque de la Conchita, una plaza profundamente colonial perfecta para sentarte a disfrutar de la sombra.

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3. Helado en el pasado de Chiandoni y un parque hundido y fresco para caminar

Chiandoni es una de las heladerías más antiguas de la ciudad (apareció en la Nápoles en 1957 ya con casi veinte años de existir). Su decoración remite al pasado y te invita a imaginar cuando tus abuelos eran niños entre colores pasteles. Si pides un helado de naranja, de pistache o el que llaman spaghetti (tiras de helado de vainilla acompañadas de mermelada de fresa y coco rayado), estás listo para encaminarte hacia un lugar más fresco.

Cruzando por las calles de la pequeña colonia Ciudad de los Deportes y la Noche Buena, que se parece a los barrios que la rodean, llegas al parque Luis G. Urbina, mejor conocido como el Parque Hundido. Ahí lo que vas a encontrar es sombra, plantas, una plaza en honor a la diva Dolores del Río y un audiorama donde a veces puedes escuchar música en vivo o poesía, pero que aún vacío tiene encanto.

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4. Café de especialidad y milhojas de miel a la sombra del Kiosko Morisco

Las calles de la Santa María han sido nombradas por árboles que nos preceden y personalidades históricas que allí vivieron.

Una tarde perfecta en esta colonia consiste en un delicioso café de Camino a Comala, un lugar de atmósfera tranquila, rodeada de plantas, muebles antiguos o hechos de madera reciclada y libros para intercambiar. Después, acercándose al corazón de la Santa María, un rincón ruso ofrece uno de los postres más ricos: el milhojas de miel. No es abuso comerse uno solito, o tal vez sí, pero lo vale.

Todo esto para llegar satisfecho al Kisosco Morisco, una pieza arquitectónica con mucha personalidad que llegó en 1906 a la Alameda Central de la ciudad (donde hoy está el Hemiciclo a Juárez), para más tarde ser transportado a la Santa María donde aún vive y a diario mejora el paisaje urbano.

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5. Un parque desolado y encantador para hacer hambre y comer en Masala y Maíz.

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El Parque Lira no es un parque tan popular de la Ciudad de México, probablemente porque está casi sobre una avenida y eso nunca invita a nada, pero con el plan adecuado puedes triunfar en este paseo.

Durante el virreinato este parque fue un templo para la Virgen de Guadalupe, más tarde, en épocas de Lázaro Cárdenas, fue un asilo para niños con enfermedades mentales y hoy es un parque de ambiente desolado y encantador.

Una visita rápida y a la San Miguel Chapultepec a comer, por ejemplo, en Masala y Maíz, donde solía ser Café Zena (justo al lado de Macolen), hoy se encuentra una puerta amarilla que da la entrada a una larga mesa comunal que sirve una mezcla de sabores de México, India y África del Este.

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