Mapa fotográfico a micro escala de la Ciudad de México Xiaomi + Local

Elegimos un viaje por Coyoacán —a punto de cumplir 500 años— para explorar más de cerca lo que pensamos que ya habíamos visto.

Hay micro mundos dentro del mundo que habitamos. Elegimos un viaje por Coyoacán —a punto de cumplir 500 años— para explorar más de cerca lo que pensamos que ya habíamos visto. Esta guía fue hecha para quien disfruta de contemplar las cosas pequeñas que nos rodean. Con las fotografías, tomadas con la cámara de 108MP y el lente telemacro del Redmi Note 10 Pro de Xiaomi, mostramos lo que significan millones de pies que han transitado un mismo sitio. Una simple pared azul, por ejemplo, es también algo más: es la pared de los amuletos que alguien se lleva a casa. Verlo de cerca es notable y estremecedor. Estamos rodeados de historia y belleza, de universos circulares tocados por el tiempo. Para eso sirve esta cámara, para ver el tiempo y entender los cambios que procura; para abrazar la belleza de lo pequeño. Para mirar la ciudad diminuta detrás de la ciudad.

 

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01. Casa del Gato
Sobre Francisco Sosa, una de las calles emblemáticas de Coyoacán, está la Casa del Gato. Sobresale en su fachada una talla de madera que reza: “Francisco Sosa 221. Santa Catarina Coyoacán”. Un gato hierático mira al horizonte sobre el año de la talla: 1986. La casa, probablemente construida en lo que fuera un solar, respeta una arquitectura tradicional, aunque sus dimensiones son muy menores si la comparamos con las casas que tiene enfrente y que datan del siglo XVI. Se puede ver el trabajo artesanal al aproximarse a la talla.
Ubicación: Francisco Sosa 221, Santa Catarina, esquina con Escondida.

 

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02. Coyote en letrero de calle La Escondida
La calles de la Escondida, Encantada y el Callejón del Aguacate tienen fama de estar hechizadas y pobladas por fantasmas. Las rodean historias de suicidios, desapariciones mágicas durante la Colonia y apariciones igualmente inusuales. Se pide a los viandantes que pongan atención por donde caminan, porque el piso de piedra es irregular y es ahí donde los aparecidos hacen trampa. Ese piso es notable por su antigüedad y porque es de piedra volcánica cosechada en los alrededores y pulida por los pasos de cientos de miles de personas a través de los años. Ver las piedras de cerca es ver, de alguna manera, a quienes ahí caminaron.
Ubicación: Calle de Escondida, Barrio Santa Catarina.

 

 

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03. Banca para reposo, hecha de azulejos
Durante la década de los 30 y hasta bien entrados los años 50 del siglo XX, trozos de azulejos y cerámica sobrantes se emplearon para la elaboración de bancas, macetones y otros muebles domésticos. Se pegaban con mortero y se les daba una estética muy particular. Comenzó como una forma de reutilizar material y terminó como una tendencia estética que fue muy bien recibida en la Ciudad de México. Esta banca data de esa época y se mantiene fuera del merendero Las Lupitas, especializado en comida norteña: chimichangas, frijoles maneados, burritos de machaca y “el mejor atole del universo” esperan tras el umbral, a un lado de la banca histórica. El acercamiento permite ver el trabajo de rompecabezas que se empleó en la elaboración de estos muebles.
Ubicación: Merendero Las Lupitas, Jardín Santa Catarina 4, esquina con Francisco Sosa, Barrio Santa Catarina.
merenderolaslupitas.com.mx

 

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04. Hoja en el suelo
Alrededor de los años 80 del siglo XX, una familia decidió dejar en el piso, sobre la banqueta, una señal inequívoca de pertenencia e identidad. Antes de que se secara el concreto de la banqueta, los dueños de una casa con paredes forradas de piedra volcánica, marcaron la mezcla húmeda con una inmensa hoja elegante. Hace mucho que desapareció la planta, pero su huella sigue ahí, como un recordatorio de la permanencia y la impermanencia en una calle que se ha transformado de manera radical con el paso de los años. En el detalle se puede ver ese tránsito de décadas: el desgaste que producen los elementos ha anidado en los canales de la hoja.
Ubicación: Ayuntamiento 13, Del Carmen.

 

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05. Taller Experimental de Cerámica
El taller fue fundado en 1964 por el artista Alberto Díaz de Cossío. Tuvo la ayuda cercana del gran ceramista Hugo Velázquez y la capacidad de inventarse sus propios hornos experimentales, a la medida. Desde entonces, el taller es un lugar de elaboración y venta de piezas, además de un sitio donde pueden tomarse cursos largos o talleres breves. Los ceramistas de casa —Alberto y su hija, Adriana— no han dejado de producir obra única y excepcional. Hacen vajillas para restaurantes, producen macetas y hacen murales cerámicos. El detalle permite ver la exquisitez del trabajo artesanal que hacen en este lugar.
Ubicación: Centenario 63, Del Carmen.
ceramicadiazdecossio.com

 

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06. Calatea o Viveros
El Vivero de Coyoacán (ahora conocido como Los Viveros) fue el primer lugar en México destinado a la propagación de especies arbóreas. Su fundador fue Miguel Ángel de Quevedo, “Apóstol del árbol”. En 1901, Quevedo donó una hectárea de un terreno de Panzacola, de su propiedad, para tener ahí unos viveros que sirvieran para la reforestación del valle de México. Más tarde, el gobierno federal compró predios aledaños y fue expendiendo no sólo el área de viveros, sino las posibilidades de crecimiento de especies y de su propagación. En Los Viveros, además de un parque que es como un bosque, hay un área de exhibición y venta de plantas. Las calateas —plantas siempreverdes, de raíces rizomáticas y de cuidado relativamente fácil— son de las favoritas de los compradores. Es fascinante verlas de cerca, porque sus hojas, a simple vista comunes, tienen algunos de los diseños más delirantes que hay en la botánica.
Ubicación: Vivero de Coyoacán, Melchor Ocampo 4, Del Carmen.

 

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07. Casa Colorada
También es conocida como Casa de la Malinche. Cuando Hernán Cortés y los suyos buscaron un sitio lejos de los restos de la guerra en lo que fuera el centro de Tenochtitlan, se movieron al sur. Es posible que esta casa sea la más vieja de Coyoacán y una de las más viejas del país. También es posible que, aunque no todo sea la construcción original, doña Marina sí haya vivido donde ahora está la vieja casona, que está por cumplir 500 años. La zona baja de las paredes tiene como guardabarros piedra porosa de tezontle, tan apreciada por los arquitectos tenochcas. Muchos años después de la Conquista, la pintora Rina Lazo habitó la casa. Las paredes sufrieron daños con el terremoto de 2017 y están siendo restauradas para devolverle algo de la grandeza a lo que fue, en su momento, el pequeño palacio que cobijó a una de las figuras más polémicas y fascinantes del encuentro de dos mundos. La piedra de tezontle, en la cercanía, es un pequeño mundo en sí misma.
Ubicación: Casa Colorada o Casa de la Malinche. Higuera 57, esquina con Vallarta, Barrio de la Concepción, Coyoacán.

 

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08. Pared de la Casa Azul, Museo Frida Kahlo
Coyoacán no se entiende sin la presencia de Frida Kahlo. En la calle de Londres, esquina con Allende, hay una casona azul de grandes ventanales. Ahí nació, creció, vivió, amó, odió, pintó y murió Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. Unos años después de la muerte de Kahlo (en 1954) Diego Rivera, su viudo, legó esa casona al pueblo de México para que la memoria de Frida no se perdiera. Fue museo desde 1958 y en él se conservan prendas, camas, platos, juguetes, joyas, aparatos para caminar, caballetes… Las paredes exteriores se pintan de azul añil cada tanto, en vista de que los visitantes arrancan pedazos para llevarlos consigo. Una línea de muescas blancas puede verse desde el otro lado de la calle: un continuo de dedos que tratan de poseer algo de la magia y el misterio que rodean a la pintora. La pared, de cerca, es casi un proyecto artístico.
Ubicación: Londres 247, esquina con Allende, Del Carmen.
museofridakahlo.org.mx

 

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09. Casa porfiriana
En Coyoacán hay un buen número de casas porfirianas y hay algunas muy bien conservadas. Una de ellas es esta casona, que fue una pequeña quinta. La puerta de entrada —de madera, impontente— está pintada de azul cerúleo y conserva chapas, aldaba, mirilla y otros elementos de los tiempos ajenos a la electricidad. La mirilla servía para verificar quién se anunciaba, las aldabas daban el aviso de una llegada y las chapas eran un trámite más para cerrar las puertas por fuera (por dentro se usaban trancas). Ver de cerca la puerta es ver los años y la mezcla de elementos: la densidad de la madera, las capas de pintura, el sol, el viento…
Ubicación: Londres 168, Del Carmen.

 

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