Marisol Mendoza viene de cuna sonidera (su padre y su hermano son Sonido Duende). Como promotora cultural, ha colaborado en diferentes medios y publicaciones. Desde hace dos años se dedica a promover a sonideras. Una de ellas es Ely Fanya, de Azcapotzalco, “la sonidera metiche —dice ella— que trata que la gente se dé cuenta de que también hay mujeres detrás del micrófono y la ambientación, y que también sabemos de música”. Además de ser DJ para Sonido Divanny, de Ecatepec, tiene su propio proyecto sonidero. Es la reina de la rumba.

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Foto: Ely Fanya

¿A qué retos se enfrenta el sonidero en la actualidad?

Marisol Mendoza (MM): El sonidero ya tiene medio siglo y siempre ha sido medio marginal. Pero mueve masas; claro, antes los audios eran más pequeños, aunque fueran trompetas de largo alcance que se oían de colonia a colonia. Empieza en las vecindades en los sesenta y luego se sale a la calle, a la cuadra. Ahora, con los permisos está más restringido, nos hemos tenido que adaptar a tocar en auditorios y salones, pero el sonidero no tiene nada que hacer en los salones. La raíz del sonidero es la calle.

Ely Fanya (EF): Desgraciadamente, las autoridades han sido muy negativas, aunque seamos parte de la cultura de la ciudad. Nos bloquean, no nos dejan trabajar, nos hacen sentir que somos la parte negativa de la sociedad, cuando en realidad lo que generamos son espacios de esparcimiento, de baile (finalmente, bailar es un deporte y un arte).

¿Cuál es la problemática específica de la mujer sonidera?

EF: Es difícil que nos tomen en serio. Además, las mujeres solemos ser madres y trabajadoras, además de sonideras, y tienes que buscar tiempo para dedicarlo al equipo de sonido.

MM: Mira, la dificultad es el querer. Cuando una mujer quiere ser sonidera, siempre hay alguien por encima que la está criticando y te dice que tienes que tener una buena voz, tener equipo, tener trayectoria… Todo es un tener, tener, tener. Pero, según yo, primero tienes que ser, tienes que querer ser. Luego viene lo demás.

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Foto: Marisol Mendoza

¿Cómo definen ustedes la identidad sonidera? ¿Qué es un sonidero?

EF: No sólo es pararte en una cabina, poner música y hablar por un micrófono. Eso es sólo una parte. Tienes que conocer el gusto de la gente, transmitir tus sentimientos y que la gente se ponga a bailar. Un sonidero es un musicólogo, y hasta un psicólogo que usa la música como terapia.

MM: Mi hija, de nueve años, dice que un sonidero es “aquel que lleva la música a quien la necesita”.

 

Ely Fanya
FB: Ely Fanya

Marisol Mendoza
FB: Marisol Mendoza

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