Un mapa hacia el conocimiento ancestral

La defensora de los derechos indígenas recaba los conocimientos tradicionales de Chad para crear un proyecto cartográfico colaborativo y administrar mejor los recursos disponibles para prevenir conflictos climáticos en el Sáhel.

Inspiración Verde es una serie de artículos desarrollados por Local.mx para mostrar los proyectos medioambientales más relevantes. En colaboración con la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, nuestro objetivo es generar conciencia, inspirar a nuevas generaciones e impulsar todas las buenas ideas que mejoran la vida en la Madre Tierra. Rolex está apoyando a organizaciones e individuos inspiradores en una misión para hacer al planeta perpetuo. #PerpetualPlanet. Para más información visita rolex.org.

“Todos podemos vivir en armonía con la naturaleza”, dice Hindou Oumarou Ibrahim, laureada con el Premio Rolex a la Iniciativa 2021 en el rubro de Patrimonio Cultural, y no descansará hasta que todos lo hayamos comprendido. Para cumplir su misión, la activista climática y defensora de los derechos indígenas se ha dedicado a recabar, mediante la cartografía, los conocimientos tradicionales de Chad, su país de origen. En ese acervo ancestral, considera, está la clave de una convivencia equilibrada con el mundo que nos rodea.

Hindou Oumarou Ibrahim utiliza el conocimiento tradicional indígena para cartografiar los recursos naturales. Foto: ©Ami Vitale.

Ibrahim forma parte de la comunidad mbororo, un pueblo nómada cuya vida se desarrolla en los alrededores del lago Chad. Inmenso y generoso, el lago ha suministrado, desde siempre, recursos suficientes para que los mbororo y numerosas comunidades de la región del Sahel —unas 30 millones de personas— vivan en armonía entre sí y con el medio ambiente. En respuesta, los pueblos han aprendido todo lo que la naturaleza puede enseñarles: el comportamiento de los animales, el clima, la ubicación de los manantiales, las hierbas medicinales, los cambios de estación.

La comunidad mboro es un pueblo nómada que habita alrededor del lago Chad, cuya superficie ha disminuido 95% a causa del cambio climático. Foto: ©Rolex.

Sin embargo, en apenas dos generaciones, producto del cambio climático, la superficie del lago Chad ha disminuido en 95 %, lo que convierte a ésta en una de las regiones más vulnerables en la actualidad. Los recursos disminuyen, las pasturas destinadas al ganado escasean y las comunidades se ven orilladas a competir entre sí por su supervivencia. A la hostilidad del clima, entonces, se suma la discordia entre pueblos que por milenios convivieron de manera pacífica, y ello sin contar que muchos optan por migrar más allá del Mediterráneo en busca de una vida más próspera.

Los mapas ayudarán a entender la región para prevenir conflictos climáticos en el Sáhel. Foto: ©Ami Vitale.

Ibrahim, convencida de en que los saberes tradicionales de estos pueblos se encuentra el secreto de la armonía, adoptó el papel de mediadora. Comenzó, en Baïbokoum —en el suroeste del país africano—, un proyecto colaborativo con el fin de recuperar todo este conocimiento. Se reunió con 500 pastores indígenas y, en conjunto, ubicaron en un mapa todos los recursos naturales de su región: manantiales, ríos, sitios sagrados… Este ejercicio demostró que la cartografía, por un lado, puede ayudar a entender la región y a administrar mejor los recursos disponibles, y, por otro, a dar voz a diferentes generaciones y, sobre todo, a las mujeres de las diferentes comunidades, algo nada habitual en una sociedad mayormente patriarcal.

“Todos podemos vivir en armonía con la naturaleza”, dice Hindou Oumarou Ibrahim, laureada con el Premio Rolex a la Iniciativa 2021 en el rubro de Patrimonio Cultural. Foto: ©Ami Vitale.

Para Ibrahim, es la suma de todas estas voces, y no la división, lo que puede provocar un cambio verdadero en una situación límite. Los pueblos indígenas, que conocen tan a fondo los alrededores del lago son, en consecuencia, los primeros que deben proveer información para revertir los daños provocados por el cambio climático. Continuar con la creación de estos mapas participativos —que conjunten el patrimonio regional y reflejen las opiniones de los pueblos vivos— serán, así, una herramienta para la paz. En este mismo espíritu de sumar voces, Ibrahim no desdeña la ciencia y los avances tecnológicos. Al contrario, se vale de ellos para la creación de modelos 2D y 3D de los mapas de saberes tradicionales. Ciencia y tecnología facilitarán la construcción de un acervo que, en última instancia, es en beneficio de todos. El apoyo estatal resulta igualmente importante, entonces, para generar estrategias de preservación integrales. Y no sólo en Chad, sino en todos los países que aún tienen pendiente acercarse al saber ancestral de sus pueblos originarios.

No se puede amar aquello que no se conoce

A lo largo y ancho del territorio mexicano hay 68 lenguas indígenas vivas —y 364 variedades—, muchas de las cuales están en peligro de desaparecer: las comunidades de hablantes envejecen, las nuevas generaciones aprenden español, y, así, el conocimiento que encierra cada lengua, y la cosmovisión que refleja, se pierde para siempre con su extinción. La diseñadora mexicana Gabriela Badillo, convencida de que nadie puede amar lo que no conoce, inició, en 2013, el proyecto 68 Voces, 68 Corazones, una colección de relatos en lenguas indígenas en formato de animación. En colaboración con Hola Combo, Canal Once, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y The Mix 360 el objetivo es visibilizar cada una de las lenguas mexicanas, mediante una muestra de su tradición oral, pero también acercar toda la riqueza lingüística nacional al público en general y a las nuevas generaciones, así como crear un sentido de orgullo y pertenencia en las propias comunidades.

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Fragmento del cuento Lhima’alh’ama (tepehua) por Amanda Mijangos. Cortesía de 68 Voces, 68 Corazones en colaboración con Hola Combo, Canal Once, Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, The Mix 360.

Todo el proceso para lograrlo es participativo. Gabriela se acerca a las comunidades de hablantes y, en conjunto, eligen su relato más representativo —o el que más les gusta—; se documenta para comprender sus tradiciones artesanales; involucra a los niños, que hacen los primeros trazos de lo que llegará a cada video animado; trabaja con ilustradores. Después, el cuidado en el diseño de cada video —aspecto fundamental del proyecto— trae las historias a la vida mediante una reinterpretación contemporánea. Es un manifiesto de que no se trata de culturas de museo, sino de pueblos vivos.

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Fragmento del cuento Bats’il k’op (Tseltal) por Silvana Ávila. Cortesía de 68 Voces, 68 Corazones en colaboración con Hola Combo, Canal Once, Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, The Mix 360.

Hasta ahora hay 41 videos. Para lograr los 27 pendientes, 68 Voces, 68 Corazones —un proyecto sin fines de lucro— depende de la participación de todos, ya sea por medio de donaciones, de la adquisición de su caja de postales o de la divulgación. Así como la labor de Hindou Oumarou Ibrahim tiene como objetivo cartografiar el conocimiento indígena para conseguir la armonía entre los pueblos y la preservación de los recursos en los alrededores del lago Chad, Gabriela Badillo genera un mapa hecho de palabras que nos acerca a nuestro patrimonio cultural y pone su granito de arena en terminar con los estereotipos y combatir la discriminación. Y ésas son labores que nos corresponden a todos.

Inspiración Verde es una serie de artículos que nos llena de emoción. A lo largo del año daremos a conocer los proyectos medioambientales más relevantes que se han llevado a cabo en el planeta bajo la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, y contaremos también las historias locales de quienes afrontan desafíos enormes para el medio ambiente.

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