La Duplicadora: una editorial de riso que cada libro que saca le queda mejor

Entre todas las editoriales y colectivos que han emergido en los últimos años, La Duplicadora lo hace especialmente bien.

No cabe duda que el riso está de moda. Numerosas editoriales en todo el mundo lo utilizan como base y perfeccionan la técnica maravillosamente; basta ver los libros, fanzines e impresos del intrépido y aventurero colectivo de Cráter invertido o el infinito talento de la editorial Gato Negro para ver que las imprentas risográficas son una herramienta poderosa. Es ameno ver como en la ciudad estos proyectos gráficos / literarios se gestan de una forma tan libre y dinámica. Entre todas las editoriales y colectivos que han emergido en los últimos años, una que llama placenteramente la atención es La Duplicadora.

Ahora que recién cumplen dos años de existencia es ineludible echar un vistazo a su obra; la que con cada libro que lanzan agrada más. La Duplicadora es el producto de las inquietudes de Emmanuel García, artista gráfico, y Vanessa López, editora, por abordar los medios de impresión, en especial la risografía y sus formas de combinación textual y artística. Armadas con dos máquinas -Risograph GR1700 y Riso EZ220U- han lanzado a la fecha 22 libros con una calidad pasmosa. Y en apenas 24 meses se han colocado como unas de las mejores exponentes en cuanto edición artesanal se refiere.

La Duplicadora

Publicaciones

Los libros de  La Duplicadora no son convencionales, desde su tiraje limitado -entre 50 y 250 – hasta las ideas que los motivan. Cada una de sus publicaciones tiene un cuidado minuciosos que hacen que la lectura (o, si se quiere, la experiencia estética sea provocativa).  Una de las cosas que las caracteriza y que reflejan en su nombre es la idea de la duplicación o (re) producción de material encontrado. Dos de sus libros – Caracteres y viñetas y Anatomía completa del hombre– son una muestra certera de ello. El primero es una imitación de un catálogo tipográfico de 1947 de la Imprenta Nuevo Mundo, en el que se perciben los mecanismos de impresión de la época con tan solo observar letras organizadas. El segundo es la reconstrucción de un libro para la enseñanza de anatomía de 1728 del cual únicamente se duplicaron los grabados; su la lectura, el ver el trazo de los cuerpos, es un viaje anatómico al pasado repleto de melancolía. Así, estos libros se vuelven recuerdos transformados y (re)construidos y (re)significados: objetos de memoria.

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Otro de los trabajos que realizan es el pastiche, la apropiación y la intervención. Su Periquita, no Nancy retoma con humor el personaje Nancy Ritz de Ernie Bushmiller y lo rearticulan desde una añoranza nacional y desde una intervención cromática fabulosa que evoca a una infancia onírica. De igual forma, la apropiación que hacen de los personajes de Twin Peaks en una serie de cuatro fanzines apela a una nostalgia subvertida en repetición que estremece la presencia de los personajes en la cotidianidad. Todos estos libros, así como el Fi-gu-rama duplicado donde se funden esquizofrénicamente -como nuestro- tiempo la publicidad, Peanuts, Betty Boop y Hulk, funcionan como un objeto plástico cultural multiforme que se abren como un laberinto visual en el que la única salida es la experiencia sensible.

El riso da una textura específica muy atractiva, pero necesita de un cuidado y una precisión adecuada.

En los libros de La Duplicadora se nota de maravilla un savoir faire fascinante. Esto se nota en especial en la reproducción “alterada” del libro de artista  Un viaje en zeppelin de Yani Pecanins, en el que cada una de las planchas se vuelve una reliquia visual para perderse por horas.

La Duplicadora

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La Duplicadora también ha hecho trabajos colectivos con otros artistas como el precioso Esquivel 18 para celebrar los cien años del natalicio del músico tamaulipeco. En este se recopilan diversas ilustraciones de artistas como Jimena Estíbaliz, Pamela Medina, Gerardo Yépez, Bruno Valasse y Jorge Alderete, entre otros. El talento que queda expuesto en este libro es de un calibre considerable.

 

Para celebrar estos dos años han montado una pequeña exposición en Museo Nacional de la Estampa en el que se pueden ver sus proyectos. Acercarse al trabajo de La Duplicadora no es solo observar las prácticas de “hazlo tú mismo” llevadas a la perfección, también nos plantea formas diferentes de ver lo gráfico y la originalidad. Con una decena de colores, mucho talento y planteamientos vertiginosos, La Duplicadora aborda el pastiche y la (re)producción como mecánica de arte.

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Puedes encontrar las ediciones de La Duplicadora en EXIT, la Librería.