Visita a la Dulcería Hermanos Jiménez en la Merced: fabricantes de calaveritas de azúcar desde hace más de 80 años

Fuimos a la Merced para ver el proceso completamente manual de la Dulcería hermanos Jiménez al hacer las más increíbles calaveritas de azúcar.

Hace más de 80 años, el abuelo de Guillermo Jiménez decidió emprender en el negocio de las calaveritas de azúcar desde Contepec Michoacán. Así adquirió toda la técnica y conocimiento artesanal para emigrar a la Ciudad de México con sus 10 hijos a seguir produciendo calaveritas del Día de Muertos, ahora de el Centro Histórico.

Su legado hoy vive y continúa en la Dulcería Jiménez Hermanos en el barrio de la Merced. Y aún cuando el tiempo y los distintos caminos que los 10 hermanos de la familia Jiménez tomaron, para ellos sigue siendo lo más importante la herencia de esta receta y el culto a la muerte en estas fechas.

Visitamos a Guillermo en su fábrica de calaveras y nos contó que desde que tenía 6 años se encargaba de ponerle los ojos con lápiz a cada calaverita, y con el tiempo, de manera muy natural, aprendió el oficio.

calaveritas de azucar

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Fue hasta los años setenta cuando su padre les dio el sello distintivo a sus diseños, inspirado en los colores psicodélicos de la época. Le añadió más volumen a los cráneos con la pasta de azúcar, un método que sólo conoce la familia Jiménez y que ha pasado ahora a la cuarta generación.

calaveritas

 

Guillermo recuerda también que, en los ochenta, la SEP intentó impulsar el significado de la festividad del día de muertos en las escuelas y hubo un boom de la calavera de azúcar. Tanto que su decoración característica los llevó a él, a su padre y hermanos a ser entrevistados en periódicos y televisión.

dulcería hermanos jimenez
FOTO EN LOS FOROS DE TELEVISA 1989, RAÚL VELASCO ENTREVISTANDO A GUILLERMO, SU PADRE Y SUS HERMANOS

Dulcería Hermanos Jiménez

Las calaveritas de azúcar son tan esenciales en un altar de muertos que, antes, los niños usaban una caja de zapatos, le ponían ojos y boca y una vela en el interior y salían a las casas a pedir calaverita, con eso juntaban dinero para comprar una calavera de azúcar y colocarla en la ofrenda.

Su icónica figura proviene de las culturas mesoamericanas, para quienes la muerte era sólo la conclusión de una etapa de vida que se extendía a otro nivel. Conservar cráneos y mostrarlos durante los rituales simboliza el término de un ciclo. Así, a manera de ofrenda, asegura la transición del alma de aquellas personas para pasar a otros niveles. Una referencia de esto está en los altares de Tzompantli, que significa “hilera de cráneos”, de donde nace la inspiración para los empaques que utiliza la familia Jiménez en sus calaveras.

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El proceso para hacer una calaverita dura alrededor de tres días. Los principales ingredientes son: azúcar, clara de huevo, limón y agua. Todo esto se mezcla y hierve en grandes cazos de cobre para después vaciarlo en moldes de barro de distintos tamaños, 13 tamaños en total. Luego hay que dejar que las calaveras permanezcan todo un día enfriándose, y al final viene la última etapa de decoración: un proceso cien por ciento manual y personalizado. Guillermo les pone papeles de tonos vibrantes en frente y ojos y después, con pasta de distintos colores, adornan una a una como quieran.

Esto comienza meses antes de las fechas de muertos en que las venden a comerciantes y clientes.

calaveritas de azucar
La dulcería Jiménez Hermanos también fabrica alfeñiques y cazos

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La calaverita de azúcar simboliza a la muerte cuando esta se convierte en algo dulce. Por eso también se ponen juguetes, pan, velas, y papel picado en todo buen altar.

El culto a los muertos es la tradición más importante porque todos tenemos difuntos y todos debemos recordar que un día vamos a morir. Así el 1 y 2 de noviembre son momentos para meditar y recordar con honor a quienes ya no están físicamente con nosotros y es el encuentro de dos mundos para darle sentido a la existencia, a lo efímero de la vida y a la eternidad de la muerte.

Como dice un fragmento de la película Macario de 1960 “pasamos mucho más tiempo muertos que vivos… Cuando nacemos traemos nuestra muerte escondida”.

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DATOS:

Anillo de Circunvalación no. 40 puerta 6 locales 62,63,64 y 152. Merced Balbuena, Venustiano Carranza.

Horarios:
Lunes a Viernes
9:00 am – 6:00 pm
Sábado y Domingo
9:00 am – 6:00 pm

Teléfonos:
55 10 55 25 15
55 10 55 25 16

Whatsapp:
55 17 70 43 03