El Semanario de lo Insólito: la revista “de culto” que vendían en los puestos para estar al día en romances extraterrestres o bebés con cara de adulto

Aunque para muchos no es más que una publicación sensacionalista, el Semanario de lo insólito es un clásico de los puestos de revistas en la ciudad.

Entre las publicaciones mexicanas que uno podría considerar “de culto”, el Semanario de insólito tiene uno de los ángulos más fascinantes. Por supuesto que es despreciada por los que buscan una literatura “seria” o con rigor periodístico, o por quienes no entienden de ontologías pop y sus delicias; pero para los hemerófilos, los amantes de la cultura popular y los seguidores de lo paranormal o raro, estas revistas son una verdadera joya. Estaban repletas de artículos sobre personajes y lugares fuera de lo común.

“Hemos aprendido a desconfiar y a despreciar nuestra capacidad para entretenernos; en ese sentido tenemos el entretenimiento que merecemos”, decía Michael Chabon

El Semanario de lo Insólito da la sensación de siempre haber estado allí, entre los libreros de algún tio o entre las gastadas pilas de revistas en una peluquería. Pero en realidad no es tan vieja, nació en los primeros años de los noventa. Su creador fue José María Flores Muñoz, mente detrás de Mina Editores (que publica cómics, hechos insólitos y temas de poderes curativos, sobre todo).

Don José María imaginó la revista después de ver una fotografía de Nancy Reagan sosteniendo a un bebé alienígena dentro de la Casa Blanca.

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Portadas del Semanario de lo insólito. Foto: @jaranedab

En ese momento el editor pensó que con las fuentes correctas, esa imagen podía decir mucho sobre supuesto contacto que el ex presidente Donald Reagan mantenía con seres de otro planeta. Así fue como en 1994 nació la revista Semanario de lo insólito, cuya versión española era Noticias del mundo. Si uno tenía un buen proveedor de revistas podía conseguir ambas versiones para tener más de dónde leer. 

“Si hay pruebas suficientes, entonces es cierto,” decía el señor Florez Muñoz

Lo “suficiente”, para el editor, podía ser sólo una fotografía o un rumor a voces. Pero es no es lo importante. La de los noventa fue la época dorada para el fenómeno OVNI y cualquier tema relacionado con lo paranormal. De hecho, para justificar el éxito de esta revista basta ir a 1995 y recordar al chupacabras. Si el chupacabras apareciera hoy no tendría la fuerza esotérica que tuvo en los noventa porque hemos perdido la capacidad de asombro y de ficción. Pero hace apenas 30 años bastaban un par de testimonios y algunas fotos (muy) borrosas para demostrar la existencia de casi cualquier cosa.

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Puede que esta portada sea la culpable de que muchas madres crean que jugar videojuegos causa todo tipo de enfermedades. Foto: Todocolección

De acuerdo con el mismo Flores Muñoz, en el Semanario de lo Insólito no publicaban nada que fuera ficción. Todos los artículos que aparecían en la revista tenían fechas y nombres exactos para que uno, si así lo deseaba, pudiera verificar su autenticidad.

Si llegáramos a publicar algo que es ficción, pues lo aclararíamos. Todo lo que sale en el diario, a nuestro criterio, tiene todos los elementos para ser cierto. Para nosotros son hechos verídicos.

Pero, siendo sinceros, nadie compraba esta revista para enterarse de las políticas y dineros del mundo. La comparaban aquellos que disfrutaban el gozo de la cultura popular, de la lectura ligera y del chisme metafísico, además del estilo con que contaban sus historias. Si algo tenían sus páginas eran relatos llenos de pasión y un estilo único que el público agradecía infinitamente. De otra forma, aún cuando proporcionaran la dirección y teléfono de un extraterrestre real, quizá no habría tenido tanto éxito. 

Los personajes del Semanario de lo Insólito

Además del chupacabras, otras criaturas legendarias que aparecieron en sus páginas fueron pie grande y el monstruo del Lago Ness que, de hecho, fue la estrella del número 93. El artículo dedicado al dinosaurio escocés está sustentado con fechas, fotografías y hasta datos exactos sobre el dinero que han invertido los que han tratado de capturarlo a través de los años. Incluso “descubrieron” que probablemente hay dos bestias viviendo en el lago.

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Fotos: Todocolección

Entre sus encabezados más memorables están: “La mujer con tres cerebros”, “En su cuerpo viven dos niñas”, “La abuela más fuerte del mundo” y “Un bebé con cara de adulto”. La mayoría de estos casos duraron sólo un número, pero había otros a los que tanto el Semanario de lo insólito y Noticias del mundo daban seguimiento. Uno de ellos fue el caso de Mauricio, el niño murciélago que presentaron en el número 7 y unas semanas más adelante regresó con su propia historia de amor. Mauricio se enamoró de la pequeña Alicia y la historia tuvo su final feliz.

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La dos apariciones de Mauricio, el niño murciélago. Fotos: Te lo digo yo y te lo comento.

Por supuesto, como no siempre había noticias lo suficientemente extravagantes para la portada, el Semanario de lo insólito le dio lugar a reportajes más comprobables (pero no menos alucinantes) como la Pasión de Iztapalapa o las playas artificiales que Marcelo Ebrard instaló durante la Semana Santa de 2007. Estas noticias, aún siendo verídicas, no escapan de esa nube de surrealismo que cubre la ciudad… Y tuvieron su portada.

La caída de lo insólito

Durante muchos años el Semanario de lo Insólito fue la gallina de los huevos de oro para Mina Editores, hasta que a alguien se le ocurrió tacharlo de algo demasiado obvio: una publicación plagada de noticias que podrían resultar falsas. Con el fraudulento fin del mundo en el año 2000, revistas como Conozca más, Año/Cero y, por supuesto, el Semanario de lo insólito dejaron de ser populares porque nos cayó encima la aridez de la realidad sin teorías cósmicas y entonces florecieron revistas “más serias” de carácter científico.

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Páginas de un ejemplar de 1993 sobre el Monstruo del Lago Ness. Foto: Mercado Libre.

Ahora, uno tiene suerte si encuentra un ejemplar nuevo o en buen estado; aún tienen un lugar especial en los puestos de revistas. Quizá ya no son sus ejemplares más vendidos, pero estamos seguros de que si siguen existiendo es porque algún romántico, investigador de lo paranormal o lector que disfruta la vida siguen comprándolas.

Por nuestra parte, sólo podemos decir que los mejores sitios para leer la publicación son las peluquerías, consultorios o salas de espera. Si alguien no se había enterado de la muerte de María Félix o el romance entre la mujer más alta del mundo y el hombre más pequeño, allí pueden darse abasto. Al final, no importa cómo, cada publicación encuentra a los lectores que merece.

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