4 proyectos mexicanos que están haciendo algo relevante por el agua

Estos 4 proyectos buscan resolver algo con propósitos y diseños distintos, pero cuyo fin es similar: regresar el buen uso del agua. Es relevante conocerlos.

What can I do? What can I do? I’m just a Little tiny guy…”

Buckminster Fuller


Necesitamos el entusiasmo porque la apatía
es un arma de doble filo. Necesitamos el entusiasmo para revertir el daño de las últimas décadas, para mejorar el paisaje urbano y la experiencia de la ciudad, sobre todo en las partes más ásperas. Cosa de sabios: ver la demasiada realidad de la luz sin encandilarse. En el urgente tema del agua, hay proyectos increíbles que entienden la importancia de la acción. Que están haciendo cosas de distintas formas; que le hacen justicia a la palabra más gastada de los últimos meses: resiliencia. 

A pesar de las largas y afortunadas temporadas de lluvias que gozamos en la ciudad, en muchas zonas se sufren inundaciones y otros daños graves a la vida y al paisaje urbano. Esto tiene que ver con el exceso de basura, con un sistema de drenaje ineficiente y con el mal aprovechamiento de las lluvias. La situación se traduce en crisis y en la más pura contradicción: la escasez del agua potable que se resuelve sacando agua de los mantos acuíferos.

Estos 4 proyectos buscan resolver algo con propósitos y diseños distintos, pero con un fin similar. Y es relevante conocerlos.

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1. La premisa de proyectos como el Ecoducto del Viaducto, de Taller 13 y Cuatro al Cubo, es que la ciudad regrese a vivir con sus ríos. Pues desde que entubaron los ríos, la escenografía en la que se desarrolla el drama de la capital se ha transformado casi absolutamente –pero siempre puede volverse a transformar.

Elías Catan, de Taller 13 dice: “una ciudad no va a tener ningún lugar en un futuro si no está bien adaptada a su medio ambiente. Hay un costo muy grande al no hacerlo y aparte el hacerlo es más barato que entubar los ríos”. El Ecoducto, que se construyó sobre el camellón que divide los sentidos del Viaducto Miguel Alemán y está diseñado para el tratamiento de 30 mil litros de agua residual del Río de la Piedad que se encuentra entubado.

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2. Constantemente las aulas de la UNAM nos comprueban que sí se pueden hacer las cosas mejor. Recientemente ocurrió así dentro de la FES Aragón: Gregorio Allan Rodríguez Ortiz y Héctor Martínez, estudiante de la carrera de ingeniería civil, crearon un concreto que combatirá estos problemas. Se trata de uno que purifica el aire (fotocalítico) y que ayuda a la purificación del agua de lluvia (permeable).

El nombre de este material sustentable, que se hace a partir de basura y cascajo, es Concreto fotocatalítico. Se llama así porque funciona mediante una reacción química llamada fotocatálisis; una suerte de fotosíntesis que usa los rayos UV para degradar los óxidos nitrosos y transformarlos en nitratos. Los óxidos nitrosos es lo que resulta de la combustión de petróleo, diesel, gas natural, entre otros que, como ya sabemos, contaminan muchísimo el aire. Cada una de estas placas de concreto dura entre 5 y 10 años en perfectas condiciones, absorbe y degrada los óxidos nitrosos que genera un automóvil al día. Ahora, imaginemos lo que la fachada de un edificio construido con unas 10 mil piezas de esto puede llegar a mejorar.

Otra de las propiedades del concreto es su permeabilidad. Este deja pasar el agua y la filtra para que esta se reintegre a las reservas del subsuelo y evita que termine en las alcantarillas, contaminada: “el agua de lluvia puede regresar a los mantos acuíferos y seguir su ciclo natural”, explicó Héctor Martínez.

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Placas de concreto fotocatalítico.

3. Oru es un proyecto que se hace llamar “una oficina de resiliencia urbana”. Se trata de un equipo de idealistas con causa: Víctor Rico, Adriana Chávez y Elena Tudela, que hacen investigación que encuentra un cuerpo en lo práctico. Buscan mejorar las ciudades mexicanas. Aquí se han involucrado en el proyecto de recuperación de bajo puentes del Circuito Bicentenario –esos pedazos de nada, espacios residuales que quedan en la construcción de puentes, en las zonas más urbanas y grises de la ciudad. Con el agua en dos proyectos:

Hacia una CDMX sensible al agua – sembrar en el imaginario colectivo, tanto de ciudadanos como gobernantes, la sensibilidad hídrica. A redescubrir el agua como un espectáculo del paisaje, pero de forma sostenible. Y no como aquellas fuentes. 

– Plan hídrico del municipio Miguel Hidalgo – Este epicentro de la cultura, economía y poder de la Ciudad de México ha generado una enorme presión sobre los recursos naturales que tenemos. Generó desequilibrio ambiental y social. La relación de estos habitantes –que al tenerlo todo poco reparan en el carácter agotable de los recursos

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4. Primal es un estudio interdisciplinario que hace lo suyo desde una casa en la Iztacalco. Uno de sus proyectos más increíbles y reconocidos es 754 mm, su propio mecanismo de captación de agua, que comenzaron ahí mismo y que ya replican en otras partes de la ciudad y del mundo.

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No hay tal lugar como la ciudad perfecta, pero transformar el paisaje urbano y la experiencia de la ciudad sí se puede. Sobre todo en las partes más ásperas de la ciudad. Sobre todo para romper la inercia en la que estamos sumergidos. El agua es siempre lo más importante. 

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