Mr. Blanco’s: hamburguesitas deliciosas que se han vuelto “un amigo confiable”

Mr. Blanco’s abrió en cuarentena, y dentro de las condiciones ya podemos decir que se ha vuelto un “amigo confiable” para muchos en la ciudad.

Imagina que es la vida como la conocíamos y estás triste y el sol de las 3 de la tarde te pega en la nuca. O bien, vas saliendo de una fiesta y las luces repetidas de la madrugada (y el miedo de caminar sola) te acompañan. Pocas cosas mejorarían la dramática escena como hacer una parada y sentarse en un lugar rico. Para esos momentos, pero también para los felices, solos o acompañados, concibieron Mr. Blancos: como un “amigo confiable 24/7”, dice su creador, Daniel Delaney. Y aunque abrió en cuarentena, dentro de las condiciones ya podemos decir que se han vuelto ese amigo confiable para muchos en la ciudad.

mr. blanco's

En Mr. Blanco’s solo hay un tipo de hamburguesa: es de carne Angus, queso cheddar y pan; hay tater tots (papas tipo hash brown minis), Topo Chico y cerveza Carta Blanca. Aunque muy pronto agregarán al menú un sabor de dona y maltespesas (malteadas espesas).

El concepto

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Daniel creció en Nueva Jersey, rodeado de la cultura del diner. Ese concepto de restaurante  asequible al que uno va a cualquier hora del día a sentirse cómodo o seguro (feliz o miserable, como uno lo desee, pero seguro al fin), por su consistencia y quizás por sus booths. Creció todavía más cercano al restaurante White Castle y sus copias White Manna, White Rose System, White Towers, entre otros…. 

Dichos restaurantes, que se volvieron un concepto de cadena, surgieron a principios del siglo XX a partir de que Upton Sinclair escribiera The Jungle, donde demostraba y criticaba sin reparo lo que sucedía en la industria ganadera. A partir de ahí, la gente comenzó a desconfiar de la carne y dejó de consumirla. Para luchar con eso abrió White Castle, una cadena de restaurantes cuyo diseño y simbolismo era casi e de un hospital: espacios inmaculados, blancos, con al menos una ventana a la cocina. Todos eran súper limpios, eficientes y servían hamburguesas pequeñas, cocinadas con cebolla, que ahora llamamos sliders. 

De allí nace la idea de Mr. Blanco’s…

La comida

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Hay poco que decir de la hamburguesa, y allí está toda su magia: patty de carne Angus y cebolla (pensemos en la cebolla como un condimento más que un ingrediente), queso cheddar y pan. El sazón es único. Cuestan $39 pesos.

Las papas son estilo hash brown, pero miniatura. Se llaman tater tot y también cuesta $39 pesos la orden. En general, uno queda satisfecho con dos sliders y una orden de papas.

Otro ideal de Daniel Delaney era que Mr. Blanco’s pudiera estar en más partes de la ciudad y del país. Pero la pandemia le dio cierta perspectiva que no podía ignorar: todos la estamos pasando mal y quizás no es momento de crecer hacia afuera (sobre todo él, que es estadounidense viviendo acá), sino hacia adentro. Entonces ahora están en una etapa donde quieren hacer su negocio más justo. En su caso, reducir la huella de carbono (en un plan, según como lo cuenta, casi matemático). Además de un modelo tipo cooperativa, donde los empleados (9 por ahora) serán muy pronto socios del lugar.

A Mr. Blanco’s le deseamos larga vida y, en algún otro momento, verlo crecer.

Por ahora pueden pedir por Rappi o UberEats, aunque si vives algo cerca recomendamos pasar por ellas. Además de que es más rápido y barato, es más justo 🙂

Dirección:
Río Tigris 148, Cuauhtémoc,