Cicatriz Café, el pequeño menú perfecto

Situado en la esquina más afortunada de la Juárez, Cicatriz Café se transforma de café a restaurante a bar y en su modesto menú tiene platillos exquisitos.

El Cicatriz Café es uno de nuestros lugares más queridos (nuestro y de bastante gente más). Un menú pequeño –que incluye el (tal vez) mejor sándwich de pollo de esta ciudad– buen café, buenos cocteles y buena compañíaa. Dice Scarlett Lindeman, socia y chef de Cicatriz Café que “¿Por qué hacer menús extensos? De por sí es bastante difícil hacer un buen platillo. Nuestro menú es sencillo y todos los platillos están perfectamente bien hechos”. Y ese es todo el espíritu del Cicatriz: las cosas bien hechas, pero en pequeñito e íntimo. Así todo sale mejor.

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Fueron dos ingredientes los que se mezclaron para darle vida a este restaurante: el amor de Scarlett por la Ciudad de México y haberse encontrado con grandes amigos que ahora son sus socios. Todos con la misma visión, querían ofrecer comida deliciosa que aportara algo diferente y con mucho amor a la colonia. Scarlett vivía en Nueva York y, un poco cansada y con ganas de un cambio, decidió mudarse a la Ciudad de México por una temporada. Trabajaba en periodismo y escribía de comida mexicana. Cuando su hermano vino a visitarla también se enamoró de la ciudad y fue así que decidieron crear algo aquí.

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Chef Scarlett Lideman y Julio Guerrero, socios del lugar.

El proceso de planeación de Cicatriz duró 2 años, hasta que descifraron qué era lo que querían hacer y cómo tenían que hacerlo. Durante meses Julio Guerrero, socio del lugar, caminaba diario por las diferentes colonias en las cuales querían poner el restaurante. Cuando encontraron el espacio en la Plaza Washington fue perfecto porque se acoplaba a sus necesidades y, sobretodo, era justo como Scarlett lo había imaginado.

Un lugar sencillo con pocas mesas y dos niveles se convirtió en el mejor espacio para consentir a los comensales. Todo –absolutamente todo– es delicioso y sorprende. En cada bocado se encuentran sabores diferentes. Tienen un menú base y todas las semanas preparan algún platillo especial que cambia de acuerdo a la cosecha que les llega gracias a sus productores locales. Trabajan con Yolcán de las chinampas de Xochimilco y con Mesa Robles del Estado de México. Todos los productos son orgánicos, aunque no se consideran como tal, ya que muchos de estos productores no tienen la certificación.

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Big Salad
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Muslo rostizado con habanero, tomillo, y pimienta gorda.

Tener tantos productos e ingredientes disponibles es un sueño hecho realidad para Scarlett: “En Nueva York las estaciones son tan marcadas que en invierno sólo puedes encontrar calabazas y manzanas” La sensación de tener acceso a cualquier antojo se derrama por todo el lugar y se convierte en el concepto del restaurante. Los desayunos terminan a las 5pm y sirven sus maravillosos cócteles –curados por Jake Lindeman– desde las 11 am. El negroni es uno de los más ricos; no aparece en la carta pero basta pedir uno en la barra. Siempre es excelente.

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Mole cheese fries
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Donas rellenas de mermelada de mora azul

Cicatriz, que es café por las mañanas y bar por las tardes, llegó a la Plaza Washington como un vecino respetuoso, y ya es tan querido, como si llevara ahí mucho más tiempo. Quizás se deba a que aunque es bar, no es ni muy ruidoso ni larguero (cierra alrededor de las 12). Y desde luego, por algunos detalles que lo vuelven entrañable: su ventanal por donde entra la mejor luz de día, la luz cálida de noche y un sandwich de pollo frito que sirven por la noche, y que es tan rico, que somos muchos los que regresamos solo para comerlo otra vez.