El azul, los fantasmas y las vírgenes en galería Breve

La exposición es una suerte de ensayo sobre la imagen desde una mirada muy particular, desde inquietudes y gustos propios: el color azul, los fantasmas, las vírgenes. 

En la pintura, Pentimento es la reaparición de elementos, imágenes, formas que habían sido modificadas en un cuadro, pintadas encima. Imágenes fantasma que el tiempo –metereólogico y espacial– devela, desmantela. La exposición de Jorge Rosano en galería Breve lleva el nombre de Pentimento, pues muestra la imagen como eso: como un fantasma, un velo, como el más abstracto de los colores: el azul. En las tres piezas de esta expo se reflexiona sobre la fe que le damos a la imagen, que tomamos por sentado y no es más que una quimera.

Rosano creció con un papá fotógrafo y guadalupano. Cuando de niño le hablaban de la aparición de la virgen de Guadalupe, esta sonaba igual de abstracta que la fotografía. Más aún, parecían la misma cosa. En la primera de sus piezas, quiso recrear el acto de Juan Diego y el manto, pero con otra forma de milagro: la cianotipia, un antiguo proceso fotográfico que resulta del pigmento color Azul Prusia y la luz. Lo que hizo fue preparar la manta con los químicos necesarios y mantenerla frente al sol. Además, al cianotipo que resultó le bordó las constelaciones del día que lo creó, es decir donde él estaba en el universo en ese momento. El Sol ya estaba de cierto modo inscrito ahí.

pentimento

El manto es un tema recurrente en la obra de Rosano. Ha sido un elemento presente desde la mitología griega; Nyx, la diosa de la noche, se cubría con un gran manto estrellado. Su siguiente pieza es una serie de fotografías de pinturas de mantos de madonnas, que tomó algunos años atrás y a las que les sobrepuso imágenes de constelaciones. Los mantos parecen fantasmas negros.

De la otra pared cuelga una serie de cuadros que son hojas de enciclopedias de historia del arte (esas que en muchas casas tenían) con los que él convivía de niño. De cierta forma, su primer acercamiento al arte o a la historia del arte fue con estos libros. Recortó algunas imágenes de madonas que pintaron Da Vinci o Rafael, y las intervino con pintura wash azul. Con el tiempo la pintura sudará y como un Pentimento, las imágenes originales reaparecerán. Aquí, como en el cianotipo, inciden las condiciones astrales, meteorológicas, es decir el tiempo.

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El Azul Prusia es quizá el protagonista de la sala, y si no, al menos el elemento más visible. Y el que une todos los demás. A Jorge le obsesiona el azul. Por mucho tiempo, el azul no existió en la naturaleza ni en el lenguaje. Existía el lapislázuli y su polvo pintaba la sangre de los reyes y los mantos de las vírgenes (entre más azul el manto de sus vírgenes, más poderoso el mecenas). Con el tiempo, accidentalmente, se creó el azul químico, el Azul Prusia. Y entonces el valor y la vida de este color cambió. Llegó, por ejemplo, la cianotipia que abriría paso a la fotografía, “el mayor invento de los últimos años”, dice Rosano.

La fotografía es un fantasma.