Después de 30 años, florece el tehuizote de la UNAM: vayan todos a verlo

Esta agavácea –como la mayoría– florece sólo una vez, después de años de vida, y después de alrededor de un año muere. Visita el Jardín Botánico de la UNAM y conoce este magnífico y efímero acontecimiento de la naturaleza.

agave

Hace unos días, el Jardín Botánico de la UNAM dio lugar a un espectáculo excepcional: después de tres décadas de vida, por fin floreció el pescadillo o tehuizote que vive allí, una extravagante planta endémica de Oaxaca que es monocárpica, es decir, que florece una sola vez en la vida y después muere.

Como sacado de una tragedia griega, este acontecimiento –culmen de belleza– es también el comienzo del fin. Durante toda su vida, esta planta almacenó en el tallo y las hojas, el agua y energía necesarias para finalmente florecer, y entonces perecer.

Su nombre científico es Furcraea longaeva, pero no es un agavácea más. De hecho es una de las monocotiledóneas –que solo tiene un cotiledón, su hoja primordial– más longeva en el mundo y sobre todo en su hábitat natural, en las montañas de la Mixteca Alta, Sierra Madre del Sur y Sierra Juárez de Oaxaca y una pequeña parte de Puebla. Según la UNAM, esta puede llegar hasta los 100 años antes de florecer.La planta, que llegó al Jardín Botánico de Ciudad Universitaria en 1993, con apenas un metro de alto y entre 10 y 20 años. Ahora mide 2.5 metros y el quiote (el tallo de la flor) mide 5 metros más. Esta altura la alcanzó en sólo un mes. Tiene 46 ramas y en cada una entre 500 y mil flores. Así que durante su año de floración tendrá alrededor de 50 mil flores, que al abrir son blancas y verdes y que con el paso de los días se vuelven amarillas y naranjas. Hasta que caen y entonces la planta termina.

En la historia del Jardín Botánico, esta es la tercera vez que florece un ejemplar de la familia Furcraea, aunque las anteriores fueron de otras especies: Furcraea martinezii y Furcraea macdougallii. La última se cayó por vientos fuertes antes de tener flores bien desarrolladas o frutos. Por las excelentes condiciones en las que viven las distintas especies en el Jardín Botánico, este tehuizote logró florecer tan joven. Allí la visitan, principalmente por la mañana, colibrís, mariposas y abejas.

Para visitar este hermoso fenómeno natural, visita el Jardín Botánico de la UNAM, de lunes a viernes de 9 a 16:30 horas, y sábados de 9 a 15 horas.

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*Con información de DGCS UNAM.

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