Museo Aragón: un diminuto museo familiar escondido en una vecindad de la Santa María la Ribera

En una vecindad en Santa María la Ribera está el Museo Aragón, donde el Sr. Aragón resguarda los “recuerdos de lo cotidiano y lo familiar”.

Horacio Aragón Calvo abre su museo cuando él quiere, cuando uno le pide una visita, que él mismo guía con gusto. Es su propio museo. La idea de hacerlo le surgió estando de visita en un museo del tipo en Fromista, España, y hacerlo una realidad fue “por locura”, dice. En cuanto se desocupó un departamento en la vecindad familiar, comenzó a crear Museo Aragón A.C, un espacio que preserva “los recuerdos de lo cotidiano y lo familiar”. Así reza su lema.

Desde la limpieza hasta la museografía, todo fue hecho por él. Y eso se siente. 

museo aragon

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La sala familiar 

Primero la sala sobre su familia. Al centro muestra la foto de su tatarabuela, que es la misma por el lado materno y el paterno, pues (a la usanza) sus abuelos eran primos segundos. “Mi abuelo (Agustín Aragón y Léon) es un hombre ilustre, sepultado en la rotonda de los hombres ilustres, en el panteón de Dolores; una persona muy querida y muy versada”. Era geógrafo y seguidor del positivismo, doctrina a la que dedicó todo su entusiasmo y así lo muestra en las fotos y portadas de revistas que Horacio acomodó intuitivamente en las paredes.

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Allí aparece su tío Agustín, “un mexicanólogo” “difundor de la cultura mexicana”, dice, que rescató las recetas de los chiles en nogada y escribía una conocida columna de gastronomía en Ovaciones: El pan de cada día”. A este tío le dedica un rincón en otra salita; entre electrodomésticos y agitadores enmarcados. Pero así como tienen su lugar las figuras célebres, lo tienen también quienes llevaron vidas más sencillas. Dignas siempre de atesorar. Entierros, reuniones, viajes, caminatas: allí moran, bien lo dice su lema lo más cotidiano y lo más familiar. 

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Una colección de botellitas de perfume, que empezó su esposa, divide dos salitas. Este fue el primero de la colección.

El rincón de la tecnología 

Vemos en sus ojos que al señor Horacio le maravilla el carácter efímero de las tecnologías. Nos pregunta sobre un aparato: “Usted sabe qué es este? “Un contestador?” respondemos. “Es un aparatito identificador de llamadas Telmex, duró muy poco porque los teléfonos comenzaban ya a intergralos”. Lo conserva en pedestal al lado de otros objetos. En esta sala ha acomodado aparatos en un orden cronológico bastante subjetivo. Este es su museo.

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Artesanía de Tlaquepaque que se usaba mucho.

El rincón

El recorrido termina pronto. En un rincón lleno de objetos y más tecnología obsoleta. “Lo que ven es la biblioteca de un loco, ingeniero químico de los años 60”. Es decir: él mismo. Al ladito hay una colección de corbatas. Las señalamos para preguntar por ellas, y dijo: “esas son todas las corbatas que usé”. 

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Las corbatas de Horacio.

Cualquier cosa que haya coincidido con la línea del tiempo de Horacio se encuentra allí. Este museo es a la vez álbum familiar, biopic, vitrina de recuerdos, pedestal de la memoria. 

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El libro de visitas.

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El Museo Aragón está en la vecindad más bonita de la calle Eligio Ancona. Si quieres visitarlo llama directamente a Horacio y haz una cita: 55 5418 1232.

El Señor de las salsas: más de 30 sabores de salsas hechas por él

Edgar se hace llamar el Señor de las Salsas porque prepara más de 900 sabores de salsas y aderezos, que vende en tianguis por toda la ciudad.

A Edgar lo conocen en los tianguis como “El Señor de las salsas” porque en su puestecito ambulante ofrece salsas que prepara todos los días, con chiles frescos. A las 4 de la mañana ya está de pie preparando las salsas y aderezos del día, que llevará a distintos tianguis de la ciudad. Lleva entre 20 y 30 sabores, aunque entre sus recetas hay más de 900. Hasta de los sabores más raros.

señor de las salsas
Todas las salsas cuestan $25 pesos, menos las especiales: eescamoles ($150), mulata ($50), de chapulines o acocciles ($100 pesos) y esencia de flores comestibles ($300).

Los sabores de El Señor de las Salsas

La segunda vez que visitamos al Señor de las Salsas, llevaba con él 22 sabores. Entre ellos los tres favoritos de Edgar: salsa de guasanas, salsa de cilantro y aderezo de sandía. Las guasanas, para los que no saben, son garbanzos verdes o habas, con sal y limón, que en el Bajío comen como botana. A algo así sabe, pero picosita. La salsa de cilantro es fresca y el aderezo de sandía es rosa y ligero y tiene un dejo, también, picoso. Además de esas tres salsas, en su muestrario tenía: aderezo de fresa, melón y maracuyá, salsa de cacahuate, de cacahuate al queso, tamarindo, piña, chapulines, ajo, escamoles, guayaba, tres quesos, habanero blanco (que llama alacrán) y dos de sus invenciones más picantes: “beso del diablo” y “rompe calzón”.

Sus salsas más picantes son siete y él mismo las nombra: Alacrán 7 infiernos, Nana Colasa (o Nana del diablo), Rompe calzón, Matasuegras y Matanueras. Todas esta son una mezcla de los chiles más picantes hervidos en aceite de oliva, que funciona también como conservador natural. Los chiles más picantes, dice, son 9: negro, blanco, verde, mostaza, anaranjado, bicolor, tricolor, morado y color chocolate. 

señor de las salsas
Aderezo de maracuyá.
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Salsa de guasanas, “la botana más sana del Bajío”, dice Edgar.

Edgar estudió para ser chef y trabajó casi 20 años como chef ejecutivo de una cadena de hoteles en Puerto Vallarta. Cuando lo despidieron injustamente tuvo que empezar de cero, y quiso dedicarse o especializarse en salsas porque, por un lado, en México todo lleva salsa (y es cierto que las posibilidades son infinitas), y por el otro, es algo que no hace daño (tomando en cuenta que vivimos en un país con los grados más altos de diabetes y obesidad. Ahora anda de tianguis en tianguis vendiendo sus invenciones.

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A El Señor de las Salsas lo encuentras en un tianguis distinto cada día. Los lunes en el tianguis de la calle Nevada, en Portales Sur y en el de la Obrera. Los martes en el de Leyes de Reforma. Los miércoles en el tianguis de Chabacano, en la colonia Vista Alegre. Los jueves en el tianguis de la Plaza de Toros México y en la colonia Postal. Los viernes en la Agrícola Oriental (Sur 8). Los sábados en el Colegio Londres, en Dr. Velasco y en la calle de Elvira, en el tianguis de Nativitas. Y los domingos en la Agrícola Oriental (Oriente 259) y en la Buenos Aires.

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Tortillas Doña Chola: una tortillas de harina que saben a las que hacen las tías abuelas en el Norte, y se inflan en tu comal

Tortillas Doña Chola: una tortillas de harina que saben a las que hacen las tías abuelas en el Norte, y se inflan en tu comal

Priscila lleva haciendo música 17 años y un día del encierro decidió hacer tortillas. Se dio cuenta que tenía el don de las abuelas y las tías abuelas, y siguió haciéndolas.

En el norte casi todas las abuelas y las tías abuelas hacen tortillas de harina deliciosas. Mi tía Yina, que era flaquita y diminuta (y tenía el pelo gris, como el humo de su cigarro), tenía grandes manos para hacer tortillas. Con el pelo escurriendo, después de clase de natación la visitábamos, y nos recibía con un rollito de tortilla de harina recién hecha… Tortillas Doña Chola es la nueva marca de tortillas de harina estilo norteño en la ciudad que hace Priscila desde su casa. Ella es de Monterrey y también creció viendo a su abuela (y seguro a su tía abuela) amasando harina.

tortillas doña chola

tortilas doña chola

Las tortillas Doña Chola son precocidas o crudas. Este tipo de tortillas se usan mucho en el noreste. Tanto, que las venden hasta en los 7 Eleven. Vienen crudas y se inflan en tu comal, y es quizás el sentimiento más cercano a comerse una tortilla recién hecha en casa.

tortillas doña chola
Así se inflan en el comal.

tortillas doña chola

Todo esto (también) comenzó en cuarentena. Priscila lleva haciendo música 17 años y un día del encierro decidió hacer tortillas. Se dio cuenta que tenía el don de las abuelas y las tías abuelas, y siguió haciéndolas. Y las vendió a sus amigos, primero a los regios, luego a todxs. Porque quién caen en la adicción de la buena tortilla de harina. Ya tiene una máquina y produce hasta 600 tortillas al mes.

Los ingredientes son harina, agua y manteca INCA, que aunque sea mayormente “vegetal” lleva un poco de manteca de animal. No tiene conservadores ni suavizantes que afectan el sabor. Duran frescas aproximadamente 2 semanas en el refrigerador y como 2 meses en el congelador. Cuesta $25 pesos el paquete de 10 tortillas. 

Síguelos en su Instagram y pide tus tortillas por DM. Puedes pasar por ellas a la Condesa de lunes a sábado de 9 am a 8 de la noche. Si vives cerca los envíos son gratis.

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El Comal de Ceci: cecina en tortilla recién hecha y michelada en tarrito 🌮

En una banqueta muy agradable, el Comal de Ceci sirve cecina de yecapixtla y chorizo toluqueño en tacos de tortilla hecha a mano, tortas o chilaquiles.

En la esquina de Frontera y Guanajuato hay un edificio rosa con una estrella. En ese edificio llevan viviendo, décadas, la carnicería La Superior, una herrería y una frutería. El Comal de Ceci abrió al ladito, hace unas dos, tres semanas. Tiene otro tipo de historia. Quizás algunos ya conocen Ceci La Cecina, que lleva ya 8 años sirviendo cecina y chorizo en un local de la Narvarte. Ah, pues el Comal de Ceci es igual, mismo gran sabor, dicen, pero la diferencia, como su nombre dice, está en el comal: aquí las tortillas de maíz y de harina las hacen a mano, al momento. Y les quedan ricas.

el comal de ceci

ceci la cecina

El lugar es sencillo, como el menú, que aunque se despliega en varias opciones, parte siempre de la cecina, natural o enchilada, y del chorizo verde y de morita. La cecina de Yecapixtla es deliciosa y los chorizos si vienen de Toluca también son garantía. Con todo eso, aquí la escogen especialmente bien.

el comal de ceci

el comal de ceci
Taco Ceci, quizás el más rico.

Esa esquina siempre nos ha gustado porque es uno de esos puntos de la Roma donde todavía se siente que están pasando cosas. Los de la carnicería se sientan en la banqueta y algunos días terminan su día echándose unos tacos de cecina y cervezas. Las mesas del Comal de Ceci, de madera, sencillas, están afuera, se siente a gusto estar allí, y el trato es campechano. Los dueños, Julio y Alberto, son de aquí y Saltillo, respectivamente.

comal de ceci
La banqueta 🙂

el comal de ceci

Alberto es de Saltillo y por eso le puso el toque norteño al lugar. De hecho aquí todo comenzó por la tortilla de harina, que él quería empezar a vender. Entonces le pidió a su primo que le rentara la cocina de Ceci la Cecina para hacerlas. Cómo son las cosas, que unos meses depués decidieron mejor abrir este lugar. Entonces el comal es la estrella. La tortilla de harina, gordita, siempre será del día (por la receta, norteña, no podría ser de otra manera). La de maíz, los tlacoyos y las mini tostadas también.

el comal de ceci

el comal de ceci
Taco de chorizo verde toluqueño en tortilla de harina estilo norteño.

Al Comal de Ceci puedes ir a desayunar o crudear. A sentarte un rato, pedir un taco, una michelada en tarrito e irte satisfecho. Aunque las tostaditas minis de ceviche de cecina, que recientemente agregaron al menú, son perfectas para botanear (y eso quiere decir alargar la tarde y las cervezas). 🙂

Instagram: @elcomaldececi

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QUÉCeci la cecinaDÓNDEGuanajuato 27e, Roma Norte.
CUÁNDOMartes a domingo, 9:30 a 5 pm

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2 de las mejores librerías de viejo se unen para llamarse ANTONIA (¡!)

La Oficina del Libro se unió con A través del espejo y ahora son Antonia: libros (nuevos y viejos), chilaquiles, tortas y café… todo en 1 ✨

En junio, la librería A través del espejo se despidió de su local de Álvaro Obregón con libros a mitad de precio y mucha concurrencia. Hace 25 años la fundaron (que en “años librería de viejo” son como unos 125), fue muy querida por muchos y una referencia tanto del mundo literario como de la Roma. Pero la buena noticia es que A través del espejo no despareció sino que se transformó en Antonia, La oficina del libro: libros, chilaquiles, tortas y café en una casa bien iluminada.

antonia

En 2018, la librera Selva Hernández abrió La oficina del libro en una casa en la Condesa, y fuimos a visitarlos. La librería vivía solamente en el garage de la casa y era más un muestrario refinado y generoso de sus libros más antiguos y especiales. Ahora, con la fusión de ambas librerías, se expandió a toda la casa y además de albergar primeras ediciones y ediciones raras o libros autografiados, tiene libros antiguos en perfecto estado, así como libros nuevos bien seleccionados.

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“Aquí no hay libro malo. Si en A través del espejo teníamos una sección de recomendaciones, podríamos decir que aquí toooda la librería es esa sección”, dice Selva.

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La comida

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Las tortas de Antonia

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Lamentablemente, vivir de los libros (si no eres una editorial gigante o una cadena) es difícil. Lo bueno es que existe la creatividad, que abre paso a estos híbridos irresistibles para muchos. En Antonia puedes tomarte un café o comerte una torta o unos chilaquiles ($80) rojos, verdes, de mole o salsa especial del día (algún invento suyo) allí mismo, entre libros.

Antonia y compañía

El lote, como mencionamos, era inmenso. Entonces se desplegó en varios proyectos que “llevarán nombres de tías que se juntan a leer”, dice Selva. Recientemente se compró una vanette noventera de Marinela, que le permitió hacer los viajes ella misma y ahorrarse dinero en la mudanza. Hicieron en total unos 30 viajes. La van ahora se llama Marcelina, la librería rodante, que muy pronto será eso: una librería móvil. Mientras, vivirá afuera de Antonia con los libros de remate.

antonia

Compró además unos contenedores que estarán en un estacionamiento cerca del Parque España y será más como una librería de oportunidades, que se llamará Josefina. Y por si fuera poco, en la Santa María la Ribera pronto abrirá Silvia, la galería del libro, en una casa gigante “y mágica”, con las ediciones más especiales.

antonia

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Antonia ya está más que lista. Después de toda una travesía ha llegado a puerto, y está lista para volver a zarpar. Para que todos estos proyectos e ideas se materialicen, este fin de mes tendrán muy buenas promociones (que pueden seguir en su Instagram).

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Vitrina hecha con el cristal de A través del Espejo.

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QUÉAntonia, La Oficina del LibroDÓNDEAntonio Sola 67A, Condesa.
CUÁNDOLunes a domingo, 11 a 17 hrs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sutura: un restaurante de campo, delicioso, en una casa roja en la Santa María

Sutura está en una casa hermosa de 1910, ventilada y con luz, y el menú cambia según los ingredientes que consiguen en granjas, huertos o mercados.

Varias veces, caminando por la Santa María o cuando pasábamos por una torta a El Paraíso nos preguntamos qué pasaba dentro de las puertas de aquella casa bonita, roja, en el #133 de la calle Eligio Ancona. Ahora que abrieron sus puertas, sabemos que se estaba cociendo un experimento gastronómico delicioso que atienden Ana y Jaime con la misma frescura que caracteriza cada uno de sus platillos. 

sutura

Los anfitriones

Ana es francorrusa, Jaime es de aquí. Ambos son arquitectos, aunque están lejos de ser categóricos: al mismo tiempo son cocineros, anfitriones, queseros, alquimistas (de vinagretas y salsas sobre todo, que nosotros creemos que es su toque), entre otras cosas. Arquitectos en esencia, desde luego. 

Ella se mueve como pez en el agua en “piso”, es decir, atendiendo. Él cocina el 99% de las veces y dirige un pequeño equipo de cocineros que uno ve a través de la barra abierta que, como todo el lugar, diseñaron Jaime y Ana con sus socios, Basebio Arquitectura.

Casa Sutura

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El jardín de enfrente tiene una malla sombra que guía las enredaderas.

La casa es de 1910. Por mucho tiempo, en una de las ventanas que da hacia la calle, prendía y apagaba un foquito rojo. Fue primero una casa de citas. Luego le perteneció a una pareja que todavía vive en el barrio y ya fue a comer al restaurante. Se llama Sutura no porque la Santa María necesitara arreglos, sino porque no hay cosa bien hecha que no mejore el espacio donde se desenvuelve.

Sutura abrió oficialmente como restaurante el 2 de febrero del 2020. Antes, en la cocina hacían pruebas y experimentos a puerta cerrada, y los seis cuartos que hay en el segundo piso los rentaban en AirBnb, como todavía lo hacen. El tiempo que estuvieron cerrados por la cuarentena se dedicaron a enfrascar comida y venderla en canastas que mandaban muchos lugares de la ciudad.

La cocina

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El menú cambia cada semana y la comida es variada, quizás eso que llaman “de campo”. Las hortalizas y los vegetales últimamente los consiguen en Huerto Tlatelolco, que queda muy cerca de allí. La proteína es de un proveedor, amigo suyo, que se especializa en alimentación de porcino y que distribuye Carne del 17 (de Sonora). Jaime y Ana, además de todo, ahora crían cerdo pelón. Su especialidad.

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Ensalada de lubina.
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Ravioles con sobrasada y salsa de hongos silvestres (en plena temporada).
Sutura
la mesa de afuera, ventilada / Bao de pulpo

Además del menú semanal, uno tiene la opción de pedirle a Jaime que le vaya mandando lo que él prefiera. Esa es quizás la experiencia más rica. De la misma manera, Ana (su presencia fluye por todo el lugar) se acerca a recomendar y dar a probar unos vinos deliciosos, de distintas regiones.

Lo especial de Sutura es un tema de escala. Es uno de esos espacios de la ciudad donde la importancia está en la sorpresa y en lo que es cerquita y abarcable.

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QUÉSuturaDÓNDEEligio Ancona 189, Santa María la Ribera.
CUÁNDOMiércoles y jueves, 14-22 hrs. Viernes a domingo, 10-22 hrs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mr. Blanco’s: hamburguesitas deliciosas que se han vuelto “un amigo confiable”

Mr. Blanco’s abrió en cuarentena, y dentro de las condiciones ya podemos decir que se ha vuelto un “amigo confiable” para muchos en la ciudad.

Imagina que es la vida como la conocíamos y estás triste y el sol de las 3 de la tarde te pega en la nuca. O bien, vas saliendo de una fiesta y las luces repetidas de la madrugada (y el miedo de caminar sola) te acompañan. Pocas cosas mejorarían la dramática escena como hacer una parada y sentarse en un lugar rico. Para esos momentos, pero también para los felices, solos o acompañados, concibieron Mr. Blancos: como un “amigo confiable 24/7”, dice su creador, Daniel Delaney. Y aunque abrió en cuarentena, dentro de las condiciones ya podemos decir que se han vuelto ese amigo confiable para muchos en la ciudad.

mr. blanco's

En Mr. Blanco’s solo hay un tipo de hamburguesa: es de carne Angus, queso cheddar y pan; hay tater tots (papas tipo hash brown minis), Topo Chico y cerveza Carta Blanca. Aunque muy pronto agregarán al menú un sabor de dona y maltespesas (malteadas espesas).

El concepto

mr. blanco's

Daniel creció en Nueva Jersey, rodeado de la cultura del diner. Ese concepto de restaurante  asequible al que uno va a cualquier hora del día a sentirse cómodo o seguro (feliz o miserable, como uno lo desee, pero seguro al fin), por su consistencia y quizás por sus booths. Creció todavía más cercano al restaurante White Castle y sus copias White Manna, White Rose System, White Towers, entre otros…. 

Dichos restaurantes, que se volvieron un concepto de cadena, surgieron a principios del siglo XX a partir de que Upton Sinclair escribiera The Jungle, donde demostraba y criticaba sin reparo lo que sucedía en la industria ganadera. A partir de ahí, la gente comenzó a desconfiar de la carne y dejó de consumirla. Para luchar con eso abrió White Castle, una cadena de restaurantes cuyo diseño y simbolismo era casi e de un hospital: espacios inmaculados, blancos, con al menos una ventana a la cocina. Todos eran súper limpios, eficientes y servían hamburguesas pequeñas, cocinadas con cebolla, que ahora llamamos sliders. 

De allí nace la idea de Mr. Blanco’s…

La comida

mr. blanco's

Hay poco que decir de la hamburguesa, y allí está toda su magia: patty de carne Angus y cebolla (pensemos en la cebolla como un condimento más que un ingrediente), queso cheddar y pan. El sazón es único. Cuestan $39 pesos.

Las papas son estilo hash brown, pero miniatura. Se llaman tater tot y también cuesta $39 pesos la orden. En general, uno queda satisfecho con dos sliders y una orden de papas.

Otro ideal de Daniel Delaney era que Mr. Blanco’s pudiera estar en más partes de la ciudad y del país. Pero la pandemia le dio cierta perspectiva que no podía ignorar: todos la estamos pasando mal y quizás no es momento de crecer hacia afuera (sobre todo él, que es estadounidense viviendo acá), sino hacia adentro. Entonces ahora están en una etapa donde quieren hacer su negocio más justo. En su caso, reducir la huella de carbono (en un plan, según como lo cuenta, casi matemático). Además de un modelo tipo cooperativa, donde los empleados (9 por ahora) serán muy pronto socios del lugar.

A Mr. Blanco’s le deseamos larga vida y, en algún otro momento, verlo crecer.

Por ahora pueden pedir por Rappi o UberEats, aunque si vives algo cerca recomendamos pasar por ellas. Además de que es más rápido y barato, es más justo 🙂

Dirección:
Río Tigris 148, Cuauhtémoc,

Papapas: un nuevo mini-negocio de papas fritas, nuggets y sodas que surgió en contingencia como anillo al dedo

Papapas es una fábrica doméstica de papas fritas, nuggets crujientes y sodas naturales que llegan muy bien a domicilio 🍟🏎️.

Al estar más tiempo en casa estamos más atentos a nuestros antojos (¿sí o no?). Pero también más creativos para satisfacerlos. Así nació Papapas, una pequeña y doméstica fábrica de papas y nuggets crujientes y con muy buen sazón, cuya receta fue perfeccionada durante el encierro. 

Juan es Dj y Pau maestra de arte. Frente a la incertidumbre que inunda ambas industrias, decidieron compartir sus creaciones de cuarentena al mundo: las papas fritas y la catsup con curry que habían comenzado a hacer por puro antojo, y luego los nuggets. Por ahora tienen servicio a domicilio limitado a un radio de 8 kms de la colonia Del Valle, pero conforme vaya creciendo su menú y clientela, llegarán más lejos.

Papas y nuggets

Juan y Pau preferían tener papas y nuggets que cualquier otra comida chatarra en su refri. Un día tenían nuggets pero no papas, y sí mucho antojo. Entonces Juan agarró unas papas (naturales) que tenía, las cortó amorosamente y empanizó, imitando esa característica de las que eran sus favoritas. Además, armó una mezcla de condimentos, que nosotros creemos que es lo que las hace tan ricas. Con el tiempo fueron mejorándolas, el corte (delgado) y el punto de cocción, hasta dejarlas perfectas. 

Con los nuggets hicieron algo parecido: la misma mezcla especiada y el mismo empanizado lo usan para que queden crujientes. El centro, es decir el pollo, sabe a pollo de verdad, porque aunque suene ilógico es raro distinguir la textura y sabor del pollo en unos nuggets 🤷🏽‍♀️. La razón, luego supimos, es que usan pollo de granja.

papapas

Las sodas que venden son de la marca queretana Búho. También un pequeño negocio que lo hace muy bien. En sus sodas no usan jarabe de fructuosa sino miel de agave de Jalisco y el agua, que hasta pica un poquito la lengua, viene de manantiales de la región del Popocatépetl.

En la bio de su Instagram tienen un link que te lleva a un chat de Whatsapp. Lo único que hay que hacer es escribirles ahí, dar la dirección de envío para confirmar que entra en su radio de entrega y hacer el pedido. Como todavía es una cocina pequeña, uno puede “personalizar” su orden, y aquí es cuando, por ejemplo, si quieres pedir muchas papas y comerlas más tarde, te las dan en el punto de cocción exacto para que las puedas recalentar, y te dicen cómo.

Luego, en unos 40 minutos estará en tu casa.

Dejamos los precios aquí, de una vez:

Orden de papas – $40 pesos

Orden de nuggets (10 piezas) – $70 pesos

Sodas Búho – $25 pesos 

Agua mineral Búho – $20 pesos

Encuéntrenlos en Instagram aquí 🙂

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guía 1800 en Alexa 💬 recomendaciones de arte, comida y cuarentena

Tequila 1800 ahora tiene su propio “skill” en Alexa: una guía de maridaje, arte y agenda de la ciudad que no tiene pierde.

A partir de ya, los usuarios de Alexa solo tendrán que decir Alexa, abre Guía 1800… para tener consejos de catas y maridaje, además de una lista bien curada de arte, gastronomía y ciudad que, por ahora, se traduce en actividades para hacer en casa durante la cuarentena. Las recomendaciones la verdad es que son muy frescas, pues las van actualizando seguido (súper necesario, pues especialmente en Local conocemos el ritmo de esta ciudad).

guia 1800

Las catas

En la sección de catas puedes encontrar la información precisa para hacer catas en casa, sencillas y fáciles de entender. Aquí también dan consejos para aprender a maridar platillos con las variantes de Tequila 1800. Por ejemplo, el Tequila 1800 Blanco sabe a menta y anís con acentos frutales entonces lo recomiendan acompañar con ensaladas o algunos platillos frescos que mencionan. Si uno prefiere no cocinar y pedir algún platillo que quede con la elección de tequila, ahí mismo puede pedir recomendación para hacerlo.

Mis favoritos

La otra sección de la guía es “mis favoritos”. Allí es donde uno encuentra la lista/agenda de recomendaciones de arte, que van desde documentales hasta recorridos virtuales de museos o galerías de la ciudad. Conforme vayamos entrando a la “nueva normalidad” o lo que nos depare el futuro, las recomendaciones irán cambiando de rumbo o aumentando el radio de distancia.

Además de recomendaciones de cultura, hay una lista bastante grande de actividades culinarias, como restaurantes que ofrecen experiencias muy completas a domicilio (hacer noche de Máximo o tarde de Contramar, por ejemplo). También recomiendan una serie de actividades recreativas; desde cursos en línea (accesibles) hasta kit de cerámica para hacer en casa.

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La mayoría ya conoce Alexa, el asistente virtual que desarrolló Amazon algunos años, y que se ha ido perfeccionando con el tiempo. Todas las recomendaciones de 1800, que conforman este skill (encuentra la liga aquí) debemos mencionar que son muy creativas y exquisitas. Si usas Alexa te recomendamos navegar la Guía 1800 :).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Azoteas Locales presenta: cómo hacer la carne asada perfecta

Con muy poquitos elementos que son todos fáciles de conseguir, tu azotea puede ser un espacio donde siempre quieras hacer un asado. Solo o acompañado.

¿Quién no ha querido transformar su pedazo de azotea, ese lugar imposible –tierra de nadie o de todos– en el más deseado centro de reunión al aire libre? Muchos. Lo cierto es que pocos lo logran. Las azoteas son una idea hasta que no, hasta que uno encuentra el espíritu y el tiempo para hacer ese terrenal deseo realidad. En estos tiempos hemos encontrado en las azoteas las más diversas formas de existir. Pero nadie puede negar que el sinónimo de quiero arreglar mi azotea es quiero hacer asados en la azotea.

Para hacer el asado perfecto, de la forma más sencilla y realista, platicamos con Ricardo Ríos, creador de Silvestre, un proyecto de cocina donde todo es fuego. Le dicen Ríos y viene del norte, donde al “asado” le decimos “carne asada” y la organizamos a como dé lugar; llueve, truene o relampaguee. Nos contó desde qué asadores él prefiere y cómo hay que cuidarlos, hasta algunos trucos para preparar la carne y pensar en las porciones.

Silvestre
Silvestre busca representar la comida a través del lugar donde sucede; transformar lo que ofrece la misma geografía con distintas técnicas de cocción.

El espacio

Para armar el espacio de asado no se necesitan demasiadas cosas. En cambio sí las precisas, y Ríos dice que son cuatro: el asador, los instrumentos, un techito y una mesa de trabajo. Nosotros agregamos una: la ambientación. Armar un espacio pensado para recibir a la gente que quieres se parece mucho a hacer una buena carne asada. Con pocos elementos todo puede salir bien. Por ejemplo, colgar luces sencillas del techito (que ya Ríos recomienda tener), agregar plantas alrededor y pintar los muros para ambientar.

carne asada

El asador 

En su azotea, Ríos tiene un Weber, esos asadores negros y redondos que parecen escarabajos y que mucha gente tiene. Lo prefiere porque está diseñado para usar poco combustible: con media bolsa de carbón arma una carne asada para 10 personas. Mientras que en un anafre tradicional, por ejemplo, utiliza quizás una bolsa y media para las mismas 10 personas. Sin embargo, su favorito es el GreenEgg, porque tiene un acabado de cerámica que mantiene el calor por mucho tiempo. Pero esos son más caros, así que dependerá del presupuesto que se tenga. El tercero que recomienda, por extraño que parezca, es el anafre tradicional, que no cuesta más de $600 pesos.

asado

Ante las inclemencias del clima de esta ciudad, es necesario tener un techito que proteja el asador del sol y de la lluvia y siempre, siempre un estropajo metálico para limpiar el asador antes y después de cada uso, para que no se oxide. 

El carbón

Es bien sabido que el mejor carbón es el de mezquite. Pero en esta ciudad no se consigue fácil. El chiste es que las cosas no se compliquen, “entonces el de encino está perfecto”. El truco para prender el carbón es alimentarlo con un “iniciador”, que él hace con sal y aceite, pues la reacción química de esos dos elementos provoca que el fuego dure más tiempo. Hay dos formas de poner el iniciador: una es empapar 4 servilletas con la mezcla y ponerlas dentro una “casita” o pirámide de carbón, y la otra es comprar un cilindro de acero especial que se rellena de carbón y la mezcla.

asados

El secreto para que la comida sepa más a humo (pues el carbón no sabe a leña) es comprar trocitos de madera de manzano, cherry, mezquite o encino, y agregarlas al fuego cada 25 minutos. Estas se consiguen en las tiendas de parrilleros o con el carpintero de confianza. Pero ojo: es importante que las maderas NO sean de resina, pues son tóxicas. 

La comida

“Primero que nada, hay que tener un buen proveedor de carne y verduras”, dice Ríos. El suyo es la Carnicería Mazatlán (y la nuestra también), y las canastas de verdura Yolcan, porque son de temporada y más raras. Pero cuando quiere algo muy específico va al mercado. Lo siguiente es asegurarse de que la carne esté a temperatura ambiente, y la clave es salarla media hora antes de echarla al asador. La sal, que recomienda que sea de Colima o Kosher, trasmina los líquidos y deja ver el marmoleo, es decir, lo mejor del corte (que por cierto, entre mejor sea la carne, menos líquidos tiene). 

carne asada
La clave es salar la carne media hora antes de echarla al asador. Pronto comenzará a sudar y mostrar su marmoleo.

Para proteger las verduras, Ríos las unta con aceite y sazona con un “rub” o mezcla de sal y especies, que hace así:

– 50% de sal

– 30% de especie (orégano, romero, etc)

– 20% de chile

“Así visualizo rubs que tengan sentido: la sal hace que la carne sepa mejor, la especie tiene que ver con el estilo y el chile es el sabor más familiar“.

Para darle un giro muy personal a tu azotea y perfumar las verduras a tu antojo, considera guardar una esquinita para tener un huerto (aquí te decimos cómo). Entonces amarras con un hilito el romero, la albahaca o el orégano que o lo que tengas, lo remojas con aceite y lo utilizas como si fuera una brocha. 

asados

Los colores

Volviendo a los colores. Pintar un espacio es básicamente hacer una receta y aunque suene raro se parece mucho a sazonar una carne, a hacer un “rub” (y más adelante sabrán por qué). Combinar colores consiste en aplicar 3 colores diferentes, en proporciones distintas: 60% de un color predominante, 30% de un color intermedio y 10% de un color acento.

– El color predominante va en los muros más grandes o largos.

– El color intermedio va en las paredes más cortas, puertas y ventanas, franjas o bloques de color.

– El color de acento va en marcos de puertas y ventanas.

Para elegir combinaciones y colores (que luego para algunos resulta más difícil que prender el fuego), recomendamos descargar este portafolio de combinaciones y espacios que ofrece propuestas para diferentes espacios de la casa con Combina 3C ®.

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El proyecto de Silvestre gira alrededor de dos cosas: la primera es la convivencia; lo más bonito de una carne asada. “Yo lo veo como una convivencia informal, de fin de semana. Para mi nada se compara con esa imagen de la gente disfrutando, comiendo con las manos, cruzando las salsas de una esquina de la mesa a otra”. Estamos todos de acuerdo. 

La segunda es la geografía. Silvestre busca representar la comida a través del lugar donde sucede. Transformar los elementos, el clima, la materia prima a través de los distintos métodos de cocción que existen. A través del fuego. “¿Cómo lo vamos a hacer? así comienza todo”.

De la misma manera que se solucionan las cosas estos días.

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