Mr. Blanco’s: hamburguesitas deliciosas que se han vuelto “un amigo confiable”

Mr. Blanco’s abrió en cuarentena, y dentro de las condiciones ya podemos decir que se ha vuelto un “amigo confiable” para muchos en la ciudad.

Imagina que es la vida como la conocíamos y estás triste y el sol de las 3 de la tarde te pega en la nuca. O bien, vas saliendo de una fiesta y las luces repetidas de la madrugada (y el miedo de caminar sola) te acompañan. Pocas cosas mejorarían la dramática escena como hacer una parada y sentarse en un lugar rico. Para esos momentos, pero también para los felices, solos o acompañados, concibieron Mr. Blancos: como un “amigo confiable 24/7”, dice su creador, Daniel Delaney. Y aunque abrió en cuarentena, dentro de las condiciones ya podemos decir que se han vuelto ese amigo confiable para muchos en la ciudad.

mr. blanco's

En Mr. Blanco’s solo hay un tipo de hamburguesa: es de carne Angus, queso cheddar y pan; hay tater tots (papas tipo hash brown minis), Topo Chico y cerveza Carta Blanca. Aunque muy pronto agregarán al menú un sabor de dona y maltespesas (malteadas espesas).

El concepto

mr. blanco's

Daniel creció en Nueva Jersey, rodeado de la cultura del diner. Ese concepto de restaurante  asequible al que uno va a cualquier hora del día a sentirse cómodo o seguro (feliz o miserable, como uno lo desee, pero seguro al fin), por su consistencia y quizás por sus booths. Creció todavía más cercano al restaurante White Castle y sus copias White Manna, White Rose System, White Towers, entre otros…. 

Dichos restaurantes, que se volvieron un concepto de cadena, surgieron a principios del siglo XX a partir de que Upton Sinclair escribiera The Jungle, donde demostraba y criticaba sin reparo lo que sucedía en la industria ganadera. A partir de ahí, la gente comenzó a desconfiar de la carne y dejó de consumirla. Para luchar con eso abrió White Castle, una cadena de restaurantes cuyo diseño y simbolismo era casi e de un hospital: espacios inmaculados, blancos, con al menos una ventana a la cocina. Todos eran súper limpios, eficientes y servían hamburguesas pequeñas, cocinadas con cebolla, que ahora llamamos sliders. 

De allí nace la idea de Mr. Blanco’s…

La comida

mr. blanco's

Hay poco que decir de la hamburguesa, y allí está toda su magia: patty de carne Angus y cebolla (pensemos en la cebolla como un condimento más que un ingrediente), queso cheddar y pan. El sazón es único. Cuestan $39 pesos.

Las papas son estilo hash brown, pero miniatura. Se llaman tater tot y también cuesta $39 pesos la orden. En general, uno queda satisfecho con dos sliders y una orden de papas.

Otro ideal de Daniel Delaney era que Mr. Blanco’s pudiera estar en más partes de la ciudad y del país. Pero la pandemia le dio cierta perspectiva que no podía ignorar: todos la estamos pasando mal y quizás no es momento de crecer hacia afuera (sobre todo él, que es estadounidense viviendo acá), sino hacia adentro. Entonces ahora están en una etapa donde quieren hacer su negocio más justo. En su caso, reducir la huella de carbono (en un plan, según como lo cuenta, casi matemático). Además de un modelo tipo cooperativa, donde los empleados (9 por ahora) serán muy pronto socios del lugar.

A Mr. Blanco’s le deseamos larga vida y, en algún otro momento, verlo crecer.

Por ahora pueden pedir por Rappi o UberEats, aunque si vives algo cerca recomendamos pasar por ellas. Además de que es más rápido y barato, es más justo 🙂

Dirección:
Río Tigris 148, Cuauhtémoc,

Papapas: un nuevo mini-negocio de papas fritas, nuggets y sodas que surgió en contingencia como anillo al dedo

Papapas es una fábrica doméstica de papas fritas, nuggets crujientes y sodas naturales que llegan muy bien a domicilio 🍟🏎️.

Al estar más tiempo en casa estamos más atentos a nuestros antojos (¿sí o no?). Pero también más creativos para satisfacerlos. Así nació Papapas, una pequeña y doméstica fábrica de papas y nuggets crujientes y con muy buen sazón, cuya receta fue perfeccionada durante el encierro. 

Juan es Dj y Pau maestra de arte. Frente a la incertidumbre que inunda ambas industrias, decidieron compartir sus creaciones de cuarentena al mundo: las papas fritas y la catsup con curry que habían comenzado a hacer por puro antojo, y luego los nuggets. Por ahora tienen servicio a domicilio limitado a un radio de 8 kms de la colonia Del Valle, pero conforme vaya creciendo su menú y clientela, llegarán más lejos.

Papas y nuggets

Juan y Pau preferían tener papas y nuggets que cualquier otra comida chatarra en su refri. Un día tenían nuggets pero no papas, y sí mucho antojo. Entonces Juan agarró unas papas (naturales) que tenía, las cortó amorosamente y empanizó, imitando esa característica de las que eran sus favoritas. Además, armó una mezcla de condimentos, que nosotros creemos que es lo que las hace tan ricas. Con el tiempo fueron mejorándolas, el corte (delgado) y el punto de cocción, hasta dejarlas perfectas. 

Con los nuggets hicieron algo parecido: la misma mezcla especiada y el mismo empanizado lo usan para que queden crujientes. El centro, es decir el pollo, sabe a pollo de verdad, porque aunque suene ilógico es raro distinguir la textura y sabor del pollo en unos nuggets 🤷🏽‍♀️. La razón, luego supimos, es que usan pollo de granja.

papapas

Las sodas que venden son de la marca queretana Búho. También un pequeño negocio que lo hace muy bien. En sus sodas no usan jarabe de fructuosa sino miel de agave de Jalisco y el agua, que hasta pica un poquito la lengua, viene de manantiales de la región del Popocatépetl.

En la bio de su Instagram tienen un link que te lleva a un chat de Whatsapp. Lo único que hay que hacer es escribirles ahí, dar la dirección de envío para confirmar que entra en su radio de entrega y hacer el pedido. Como todavía es una cocina pequeña, uno puede “personalizar” su orden, y aquí es cuando, por ejemplo, si quieres pedir muchas papas y comerlas más tarde, te las dan en el punto de cocción exacto para que las puedas recalentar, y te dicen cómo.

Luego, en unos 40 minutos estará en tu casa.

Dejamos los precios aquí, de una vez:

Orden de papas – $40 pesos

Orden de nuggets (10 piezas) – $70 pesos

Sodas Búho – $25 pesos 

Agua mineral Búho – $20 pesos

Encuéntrenlos en Instagram aquí 🙂

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guía 1800 en Alexa 💬 recomendaciones de arte, comida y cuarentena

Tequila 1800 ahora tiene su propio “skill” en Alexa: una guía de maridaje, arte y agenda de la ciudad que no tiene pierde.

A partir de ya, los usuarios de Alexa solo tendrán que decir Alexa, abre Guía 1800… para tener consejos de catas y maridaje, además de una lista bien curada de arte, gastronomía y ciudad que, por ahora, se traduce en actividades para hacer en casa durante la cuarentena. Las recomendaciones la verdad es que son muy frescas, pues las van actualizando seguido (súper necesario, pues especialmente en Local conocemos el ritmo de esta ciudad).

guia 1800

Las catas

En la sección de catas puedes encontrar la información precisa para hacer catas en casa, sencillas y fáciles de entender. Aquí también dan consejos para aprender a maridar platillos con las variantes de Tequila 1800. Por ejemplo, el Tequila 1800 Blanco sabe a menta y anís con acentos frutales entonces lo recomiendan acompañar con ensaladas o algunos platillos frescos que mencionan. Si uno prefiere no cocinar y pedir algún platillo que quede con la elección de tequila, ahí mismo puede pedir recomendación para hacerlo.

Mis favoritos

La otra sección de la guía es “mis favoritos”. Allí es donde uno encuentra la lista/agenda de recomendaciones de arte, que van desde documentales hasta recorridos virtuales de museos o galerías de la ciudad. Conforme vayamos entrando a la “nueva normalidad” o lo que nos depare el futuro, las recomendaciones irán cambiando de rumbo o aumentando el radio de distancia.

Además de recomendaciones de cultura, hay una lista bastante grande de actividades culinarias, como restaurantes que ofrecen experiencias muy completas a domicilio (hacer noche de Máximo o tarde de Contramar, por ejemplo). También recomiendan una serie de actividades recreativas; desde cursos en línea (accesibles) hasta kit de cerámica para hacer en casa.

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La mayoría ya conoce Alexa, el asistente virtual que desarrolló Amazon algunos años, y que se ha ido perfeccionando con el tiempo. Todas las recomendaciones de 1800, que conforman este skill (encuentra la liga aquí) debemos mencionar que son muy creativas y exquisitas. Si usas Alexa te recomendamos navegar la Guía 1800 :).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Azoteas Locales presenta: cómo hacer la carne asada perfecta

Con muy poquitos elementos que son todos fáciles de conseguir, tu azotea puede ser un espacio donde siempre quieras hacer un asado. Solo o acompañado.

¿Quién no ha querido transformar su pedazo de azotea, ese lugar imposible –tierra de nadie o de todos– en el más deseado centro de reunión al aire libre? Muchos. Lo cierto es que pocos lo logran. Las azoteas son una idea hasta que no, hasta que uno encuentra el espíritu y el tiempo para hacer ese terrenal deseo realidad. En estos tiempos hemos encontrado en las azoteas las más diversas formas de existir. Pero nadie puede negar que el sinónimo de quiero arreglar mi azotea es quiero hacer asados en la azotea.

Para hacer el asado perfecto, de la forma más sencilla y realista, platicamos con Ricardo Ríos, creador de Silvestre, un proyecto de cocina donde todo es fuego. Le dicen Ríos y viene del norte, donde al “asado” le decimos “carne asada” y la organizamos a como dé lugar; llueve, truene o relampaguee. Nos contó desde qué asadores él prefiere y cómo hay que cuidarlos, hasta algunos trucos para preparar la carne y pensar en las porciones.

Silvestre
Silvestre busca representar la comida a través del lugar donde sucede; transformar lo que ofrece la misma geografía con distintas técnicas de cocción.

El espacio

Para armar el espacio de asado no se necesitan demasiadas cosas. En cambio sí las precisas, y Ríos dice que son cuatro: el asador, los instrumentos, un techito y una mesa de trabajo. Nosotros agregamos una: la ambientación. Armar un espacio pensado para recibir a la gente que quieres se parece mucho a hacer una buena carne asada. Con pocos elementos todo puede salir bien. Por ejemplo, colgar luces sencillas del techito (que ya Ríos recomienda tener), agregar plantas alrededor y pintar los muros para ambientar.

carne asada

El asador 

En su azotea, Ríos tiene un Weber, esos asadores negros y redondos que parecen escarabajos y que mucha gente tiene. Lo prefiere porque está diseñado para usar poco combustible: con media bolsa de carbón arma una carne asada para 10 personas. Mientras que en un anafre tradicional, por ejemplo, utiliza quizás una bolsa y media para las mismas 10 personas. Sin embargo, su favorito es el GreenEgg, porque tiene un acabado de cerámica que mantiene el calor por mucho tiempo. Pero esos son más caros, así que dependerá del presupuesto que se tenga. El tercero que recomienda, por extraño que parezca, es el anafre tradicional, que no cuesta más de $600 pesos.

asado

Ante las inclemencias del clima de esta ciudad, es necesario tener un techito que proteja el asador del sol y de la lluvia y siempre, siempre un estropajo metálico para limpiar el asador antes y después de cada uso, para que no se oxide. 

El carbón

Es bien sabido que el mejor carbón es el de mezquite. Pero en esta ciudad no se consigue fácil. El chiste es que las cosas no se compliquen, “entonces el de encino está perfecto”. El truco para prender el carbón es alimentarlo con un “iniciador”, que él hace con sal y aceite, pues la reacción química de esos dos elementos provoca que el fuego dure más tiempo. Hay dos formas de poner el iniciador: una es empapar 4 servilletas con la mezcla y ponerlas dentro una “casita” o pirámide de carbón, y la otra es comprar un cilindro de acero especial que se rellena de carbón y la mezcla.

asados

El secreto para que la comida sepa más a humo (pues el carbón no sabe a leña) es comprar trocitos de madera de manzano, cherry, mezquite o encino, y agregarlas al fuego cada 25 minutos. Estas se consiguen en las tiendas de parrilleros o con el carpintero de confianza. Pero ojo: es importante que las maderas NO sean de resina, pues son tóxicas. 

La comida

“Primero que nada, hay que tener un buen proveedor de carne y verduras”, dice Ríos. El suyo es la Carnicería Mazatlán (y la nuestra también), y las canastas de verdura Yolcan, porque son de temporada y más raras. Pero cuando quiere algo muy específico va al mercado. Lo siguiente es asegurarse de que la carne esté a temperatura ambiente, y la clave es salarla media hora antes de echarla al asador. La sal, que recomienda que sea de Colima o Kosher, trasmina los líquidos y deja ver el marmoleo, es decir, lo mejor del corte (que por cierto, entre mejor sea la carne, menos líquidos tiene). 

carne asada
La clave es salar la carne media hora antes de echarla al asador. Pronto comenzará a sudar y mostrar su marmoleo.

Para proteger las verduras, Ríos las unta con aceite y sazona con un “rub” o mezcla de sal y especies, que hace así:

– 50% de sal

– 30% de especie (orégano, romero, etc)

– 20% de chile

“Así visualizo rubs que tengan sentido: la sal hace que la carne sepa mejor, la especie tiene que ver con el estilo y el chile es el sabor más familiar“.

Para darle un giro muy personal a tu azotea y perfumar las verduras a tu antojo, considera guardar una esquinita para tener un huerto (aquí te decimos cómo). Entonces amarras con un hilito el romero, la albahaca o el orégano que o lo que tengas, lo remojas con aceite y lo utilizas como si fuera una brocha. 

asados

Los colores

Volviendo a los colores. Pintar un espacio es básicamente hacer una receta y aunque suene raro se parece mucho a sazonar una carne, a hacer un “rub” (y más adelante sabrán por qué). Combinar colores consiste en aplicar 3 colores diferentes, en proporciones distintas: 60% de un color predominante, 30% de un color intermedio y 10% de un color acento.

– El color predominante va en los muros más grandes o largos.

– El color intermedio va en las paredes más cortas, puertas y ventanas, franjas o bloques de color.

– El color de acento va en marcos de puertas y ventanas.

Para elegir combinaciones y colores (que luego para algunos resulta más difícil que prender el fuego), recomendamos descargar este portafolio de combinaciones y espacios que ofrece propuestas para diferentes espacios de la casa con Combina 3C ®.

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El proyecto de Silvestre gira alrededor de dos cosas: la primera es la convivencia; lo más bonito de una carne asada. “Yo lo veo como una convivencia informal, de fin de semana. Para mi nada se compara con esa imagen de la gente disfrutando, comiendo con las manos, cruzando las salsas de una esquina de la mesa a otra”. Estamos todos de acuerdo. 

La segunda es la geografía. Silvestre busca representar la comida a través del lugar donde sucede. Transformar los elementos, el clima, la materia prima a través de los distintos métodos de cocción que existen. A través del fuego. “¿Cómo lo vamos a hacer? así comienza todo”.

De la misma manera que se solucionan las cosas estos días.

Este post estuvo patrocinado por Comex, pero todo el contenido editorial y el punto de vista es nuestro. Como todo en Local.mx, nuestro contenido asociado está cuidadosamente seleccionado para que sea de relevancia para nuestros lectores, a quienes queremos mucho. Gracias por apoyar a las marcas que apoyan a Local.mx.

 

 

 

La amistad en el coronavirus: una reflexión chiquita de cómo hemos cambiado

Este es un breve comentario y reflexión sobre las transformaciones de la amistad en tiempos de coronavirus <3.

En el 2020 el tiempo se alarga o coarta a voluntad de un bicho. El espacio se agranda en los sueños, los gritos ondulan o se modulan dependiendo del compañero de encierro, la tristeza es indomable, a veces, y los amigos están detrás de una pantalla, atrincherados, del otro lado de la ventana del Zoom o el Google Meet o el FaceTime. Así es la amistad en el coronavirus.

En síntesis, las relaciones se volvieron verbales. Dejaron de existir las reuniones, las caminatas y los cambios de planes en un mismo día porque lo nuestro siempre fue lo improvisado. Pasamos de eso a tener reuniones en la pantalla y pláticas por mensajes que se dejan y retoman con los días en un mismo hilito epistolar. Los voicenotes se alargaron, ahora duran muchos minutos de soliloquios. La voz de los amigos es nuestro “carne y hueso” y, entre otras cosas, hemos dominado poco a poco el arte de tomar una llamada por video (con lo nerviosos que nos ponía si quiera escuchar la línea sonar).  

Las pantallas

amistad en el covid

En las relaciones cara a cara, el contacto físico es un paliativo, otra forma de decir las cosas. En persona la atención se dispersa: en una reunión hay mucha gente y uno puede scrollear su celular sin ser linchado o en una caminata con amigos las distracciones son miles; señalamos un perro gordo tomando el sol, una casa que podríamos jurar que habita un loco, algún rótulo, un graffitti, la gabardina de cuero de aquel señor bien vestido, etcétera etcétera. Y esa es la plática misma. Las cosas que se aparecían eran nuestro hilo conductor.

Ahora comentamos la constante “sin novedad”: la interminable limpia de la casa, las cosas que comemos, los pájaros que escuchamos, las nubes “qué bonitas” y los sueños tan extraños. Algunos bebemos más por las tardes porque aquello marca un cambio de luz hacia la noche, otros observamos nuestras plantas como si fueran un texto interesantísimo que cambia todos los días. Y de eso hablamos cuando hablamos de coronavirus.

amistad

También, en las pantallas siempre está el posible poltergeist que nos congela la cara o la deforma o la glitchea a placer. Y eso es parte de nuestra nueva amistad. Esperar que el “error” virtual se acomode para seguir hablando de nada en especial:

Video:

Los envíos a la puerta de la casa

Pero los abrazos y silencios en compañía y todas esas cosas físicas se han desplazado hacia otros lugares; a los archivos que nos intercambiamos: películas y música y links y memes y selfies y fotos de cosas que vemos en el internet o que pasan por la ventana de la casa (que ya vienen a ser casi lo mismo). O el anacrónico gesto de enviarle regalos físicos a amigos para hacerlos un poquito más felices.

coronavirus

Como el caso de una chica desventurada y triste a la que le dio varicela, sí, en pleno coronavirus, y su amiga le mandó un paquete con avena para calmar la comezón, un librito radiante, salvia y una carta que firmó igual que el regalo de su último cumpleaños. Y resulta que luego, esa misma amiga otro día despertó segura de que tenía coronavirus porque sudaba en las noches, y su termómetro había desaparecido (y en tiendas se agotaron desde marzo). Entonces la otra chica, ya sin varicela, le mandó un paquete con su termómetro, 3 pastillas de paracetamol, otro librito radiante y una carta que decía: “Repite conmigo, el COVID no existe”.

amistad en el coronavirus

En este corto comentario sobre la amistad en coronavirus (o en cuarentena, más bien) caben mil formas más. Las experiencias propias de todos. Algunas certezas nos quedan y es que los amigos nos salvan y que lo que antes estaba cerca ahora está lejos y lo que antes estaba lejos ahora vive en una dimensión que se parece mucho a la ternura.

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Pero, ¿quién no ha llorado en el Metro? Sobre la campaña: “Callados prevenimos el contagio”

 

 

Pero, ¿quién no ha llorado en el Metro? Sobre la campaña: “Callados prevenimos el contagio”

El metro es uno de los lugares de “mayor contagio” de la ciudad y donde las medidas de convivencia ya están cambiando. ¿Cómo será?

La primera canción que me aprendí cuando llegué a la ciudad fue la de una señora del metro que vendía un armatroste parecido a un cortauñas. Decía: “para esa uña enterrada para esa uña, 10 pesos le vale, 10 pesos le cuesta…”  Muy rápido entendí que es más o menos la misma versión para vender biblias, ligas de pelo, dulces de menta o bubulubus y también que el ruido del metro era una cosa particular. Hace unos días el Metro sacó una campaña de silencio.

Nueva campaña del Metro: “Callados prevenimos el contagio”.

Desde aquel día, guardias bien derechitos cargan un letrero que dice Callados prevenimos el contagio y explica con letras muy chiquitas que hablar, cantar y gritar también contagian el coronavirus –pues si uno se contamina a través de las gotitas de saliva, entre más fuerte habla uno, más lejos llegan las gotitas.

A estas alturas, en que todavía no tenemos muy claro cómo se irá reacomodando la ciudad, es igual de difícil imaginar el futuro que un metro silencioso o de murmullos. 

De la manera más abrupta, el cuerpo se volvió una amenaza y entonces había que resguardarlo. De primera instancia todos corríamos peligro por igual: el horror zombie. Luego entendimos que en el lamentable “orden” de las cosas había quienes se podían quedar en casa y quienes no, y la mayoría de estas últimas se mueven en metro. Todo se transformó. Pero el cambio en sí mismo no es abrupto y conforme pase el tiempo, en este nuevo lugar que se llama Pandemia, las cosas tendrán siempre nuevas reglas (o nuevas formas) y de cómo la adoptemos haremos el futuro.

Así se oye, un día normal, el metro:

Tenemos el ejemplo de otras ciudades que ya salieron hace ratito hacia la “nueva normalidad”, pero sabemos que cada ciudad es distinta. El metro de esta ciudad es particular. Sus sonidos son particulares, lo que vemos es particular. Nuestra forma de transformar los problemas y las formas de pasar sobre los traumas también, son particulares. 

Sea como sea, seguiremos haciendo ciudad.

metro

Advierten que las lágrimas también contagian el virus

Hace unos meses investigadores italianos demostraron que las lágrimas también contagian el coronavirus. Las probabilidades de contagio por el llanto son bajas: en las esquinas para llorar no cabe más de uno y las almohadas son personales. Acaso nos contagiaremos en el Metro, donde ¿quién no ha llorado?

A la campaña del metro quizás deberían de agregar: “llorar también contagia coronavirus”.

*Fuente audio de archivosonoro.org

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El Cerro del Chiquihuite –sólo se ve en días claros pero transmite toda la señal de las televisiones y radios capitalinas

En la cumbre del Cerro del Chiquitihuite están las antenas que permiten que la señal de TV y radio llegue hasta nuestras casas. Si te asomas desde el centro lo puedes ver.

Si la calidad del aire lo permite, el paisaje de la ciudad se deja ver como un “espacioso circo de montañas”, diría Alfonso Reyes. Difícil de creer, al menos desde la zona más céntrica de la ciudad, que el horizonte sea más que muros alzados a cada paso… Pero sí, hay cosas que existen a pesar de que no las veamos; un virus mortal, las ondas de radio, las montañas de esta ciudad los días contaminados. Estamos rodeados de míticos volcanes o cerros o volcanes dormidos que parecen cerros, mucho menos conocidos. En los días claros, que ya están aquí, desde la calle de Revillagigedo se alcanza a ver el Cerro del Chiquihuite. En línea recta y directito hacia el norte está.

cerro de chiquihuite
El Cerro del Chiquihuite, en línea recta y directito hacia el norte se alcanza a ver desde la calle de Revillagigedo.

Cas mi amigo lo señala: veo este cerro pequeño y abultado, que tiene la forma del sombrero de Napoleón Bonaparte. No lo señala por eso, porque esa forma la tienen muchos cerros de su escala.

cerro de chiquihuite
La vista del otro lado, un favorito: el Centro Telefónico San Juan <3

¿Qué tiene de especial entonces? Que en la cumbre se levantan unas antenas que tocan el cielo como los picos de una corona, y transmite toda la señal que llega a las televisiones y radios capitalinas. Digamos que el Cerro del Chiquihuite es el epicentro de un mapa invisible que, por medio de antenas en los techos y las azoteas, articulan la ciudad. Personas trabajan en las torres de transmisión 7 días sí y 7 días no (por cuestión de seguridad) para mantener la continuidad de la transmisión de los canales. 

cerro de chiquihuite
Desde una azotea de Revillagigedo se ve el cerro y las antenas en los techos de los edificios. No todas tienen que ver con el Chiquihuite, ni cumplen la misma función.

Los canales de TV que desde allí se transmiten son el Canal del Congeso (Canal 18), Capital 21 (Canal 21), Canal 22, Secretaría de Cultura (Canal 23), Tv Azteca (Canal 24 y 25), Grupo Imagen (Canal 27, 29), Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (Canal 30), IPN (Canal 33).

Las estaciones de radio son: Grupo Radio Centro (88.1, 91.3 y 93.7, 97.7, 107.3), Instituto Mexicano de la Radio (94.5, 105.7), NRM Comunicaciones (100.1), MVS Radios (102.5 y 104.9).

Para los niños y adolescentes que no tenían cable a finales de los 90 y principios de los 2000, el Canal 28 de la TV abierta era la opción para ver videos de música (encontramos un playlist de spotify, que compartimos por si alguien quiere recordar). Se escuchaba:

“Transmitiendo desde el Cerro del Chiquihuite”

El Cerro del Chiquihuite pertenece a la Sierra de Guadalupe, la misma cadena montañosa que el Cerro del Tepeyac. Lo rodean 20 colonias de la Gustavo A. Madero, algunas de ellas en peligro constante por deslizamientos rocosos. Para todos los habitantes aledaños, el Chiquihuite es un faro. Para otros, que solo lo alcanzan a ver los días claros, una intermitencia. Es raro pensar que desde esa masa milenaria y estática salgan las imágenes de las que en gran parte estamos constituidos.

 

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Brincar la cuerda: el deporte perfecto para hacer en el encierro y pasarla bien

Hay algo perfecto en el acto de brincar la cuerda para los que estamos encerrados. Su historia está relacionada con momentos que podrían parecerse mucho a esta cuarentena.

Comencé como algunos a brincar la cuerda a partir del encierro. Su carácter contenido y minimalista lo descubrimos muchos colectivamente como el deporte preciso para hacer en casa. Yo no necesito mucho más que 2 metros cuadrados para brincarla. Es perfecto. 

Algunas mañanas, brincar la cuerda se vuelve un recordatorio de todo lo que tengo que hacer o reacomodar: la tira de hule muerde el polvo que no he barrido y ya ha levantado algunas piezas del parquet maltrecho. Cuido que la cuerda no choque con el techo bajo de mi departamento, ni con el librero de atrás, ni con la chancla que mi perro el Alien me trajo para decirme que quiere ir al baño, ni con la planta a la que ya vi que le está saliendo hongo y no he atendido como merece (igual que a los platos sucios otros días apurados, que me persiguen con su mirada de pequeña ruina cotidiana). 

Otras veces son distintas: uno de los primeros días brincaba inmersa en el ruidito repetitivo y diminuto que provoca la cuerda (y cuyo estado mental puede parecerse mucho a caminar) y entonces me pasó lo que creo que le llaman memoria corporal. Aunque llevaba años, años sin tocar la cuerda, de pronto pude hacer brincos cruzados rapidísimos con una facilidad irreconocible, y fui recordando con lucidez las horas que pasaba con mis amigas brincando la cuerda. Me situé en la banqueta de la casa de una de ellas. Dos niñas movían la cuerda de cada lado y las demás sacábamos trucos con la tenacidad de un skater, a pesar de una falda calurosísima.

Entonces, ahora, pienso en la cuerda… Ya no tiene el mismo uso ni relevancia que tenía en los 90, cuando crecí. Sus fines se volvieron prácticos: el fitness, el box (donde la cuerda tiene su propia historia y significado), las rutinas quema grasa. Ya no es un juego de niñas en la banqueta y la actividad está más cargada de testosterona. Habría que comprobarlo, pero podría asegurar que la cuerda la brincan más los hombres. Si uno hace una búsqueda en YouTube, puede ver que la mayoría de los videos son tutoriales presididos por hombres extra musculosos en tirahueso.

La palabra “tirahueso” no sé de dónde venga, pero su sinónimo “calotera” (que se usa en el norte para designar estas camisetas sin mangas) significa: estafador, ladrón, tramposo, fraudulento. En inglés (y como muchos le llaman en México) es wife beater, esposo golpeador. Los estereotipos son duros, pero no gratuitos… Sé que existe otra palabra para describirlas pero no la recuerdo. Me la dijo un amigo que la traía puesta en un rave, cuando todavía íbamos a fiestas. Un amigo suyo le hacía carrilla de que parecía mudancero: los estereotipos también son injustos.

La cuerda se popularizó con las mujeres cuando la ropa se hizo más ajustada y el pantalón llegó a instalarse debajo de las faldas; entonces ni las faldas (más ajustadas) chocarían con la cuerda, ni los mirones se asomarían entre las faldas. 

A menudo pienso en los skaters, y ahora que pienso en la cuerda, pienso en ellos. Siempre he envidiado la libertad que les permite explorar el terreno urbano, que a su vez van transformando. En el skatepark (y en los parques improvisados como skateparks) los amigos se hacen de todos lados de la ciudad y los valores que allí se arraigan (unos mejores que otros) son definitivos para su vida e identidad. 

Siempre se me hizo que los juegos domésticos se quedaban cortos, pero la cuerda, a pesar de no tener desplazamiento y ser un juego contenido, tenía algo de todo eso: además de la diversión, la audacia y la repetición, el desafío a la gravedad.

Esta tira con dos mangos es de una lógica antigua, de guerra, de exilio, de viajes, de conquista. Los chinos y los egipcios ya brincaban la cuerda, pero ‘brincar la cuerda’, como la conocemos hoy, se originó en los Países Bajos. Los colonos holandeses la llevaron en barco a territorios neoyorquinos en el siglo XVII. A los colonos severamente ingleses, brincar la cuerda les parecía una actividad absolutamente ridícula. Fueron ellos quienes bautizaron el juego de la doble cuerda como “double dutch”. Los chicos, pero sobre todo las chicas holandesas jugaban a la cuerda frente a sus casas, mientras sus papás trabajaban la tierra o peleaban la tierra para llegar a Dios.

A mitad del siglo XX esta actividad se esparció por los barrios negros de Harlem, Bronx, Brooklyn y Queens. Las banquetas, los playgrounds y las escuelas estaban llenos de niñas brincando al ritmo de rimas rapidísimas. Al poco tiempo este juego ya había llegado a muchas ciudades del mundo. Mi mamá brincaba la cuerda cuando era niña. El otro día me estuvo contando sobre las rimas que en sus tiempos cantaban para meterse y salirse de la cuerda, que desde luego eran distintas que las de aquellos barrios y distintas que las mías. Más ingenuas.

Pero el principio era el mismo: un espacio seguro para las niñas. Quizás no fue casualidad que hoy, desde mi casa, mi espacio seguro en una pandemia, piense en la cuerda: una de las varias (pero limitadas) formas de vivir las ciudades que todavía no nos pertenecen.

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Los “drawing sessions” sí sirven (¡!): así quedó nuestro paisaje

El jueves pasado Tequila 1800 presentó una clase de pintura vía IG Live. El resultado fue un paisaje de agave de colores brillantes.

El ocre se hace con amarillo, blanco y una pizca de café. Si pintas con acrílico es importante agregarle siempre poquita agua al pincel, para que fluya bien. Así lo repitió varias veces la pintora Ana Tejeda, quien guió el Drawing Session que 1800 organizó vía IG, y que muchos seguimos en vivo. 

tequila 1800

Nada podía salir mal en esta clase porque el fin era disfrutar la sesión, y mientras aprender. Ana, la maestra, no se cansaba de repetirlo: que lo bonito de la pintura para ella es divertirse, hacerlo acompañado de alguien (en este caso de tu roomie, pareja o familia), tomarte algo y escuchar música (y para el caso, Ana hizo un playlist de 100 canciones que puedes encontrar aquí).

tequila 1800

Hay quienes se unieron y, como nosotros, habían recibido el kit de 1800, que incluía un godete, pinceles sintéticos, pinturas, papel carbón y una plantilla del dibujo. Además de una botella de Tequila 1800 y un par de caballitos de cristal cortado 🙂 Otros lo hicieron con los materiales que tenían en casa; crayolas, lápiz, acuarela, tinta. La maestra dio seguimiento a las distintas técnicas y tips muy buenos para cada una de ellas. 

tequila 1800
Así quedó el nuestro.

Quienes no pudieron seguir la clase en vivo, pueden encontrarla completa en el IG TV de 1800. A nosotros, de mejorar los ánimos, esta clase nos dejó una ilustración para colgar en la pared de nuestra sala 🎨.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1800 invita a Drawing Sessions 🎨 una clase de pintura virtual al estilo Bob Ross

Tequila 1800 nos invita a su sesión de pintura virtual, que mejorará los ánimos y te dejará una ilustración para colgar en la pared de tu sala 🎨

Las manualidades han vuelto, al menos lo que dure el confinamiento. Aquella actividad relegada a la memoria de otros tiempos es el pan de cada día hoy que el mundo es una casa, el tiempo otra cosa y los ánimos un barullo adolescente. 

Hay quienes, solitos, ya transformaron el comedor en su espacio creativo; armaron collages, remodelaron un mueble o pintaron con lo que tienen más a la mano. Hay otros que han hecho eso mismo, pero con una guía técnica: clases y tutoriales en línea hay varios.  

Tequila 1800 se ha sumado a la tendencia con un Drawing Session o clase de pintura que sucederá a través de su cuenta de Instagram. La maestra es la pintora Ana Tejeda y todos somos en potencia dibujantes. En los 45 minutos que durará la sesión, Ana enseñará algunas técnicas de color y degradado con una plantilla de un paisaje de agave. Además, considera que el cuadro terminado lo podrás poner de decoración en tu pared. 

Drawing Sessions

Para tomar la clase sólo necesitas conectarte este jueves 14 de mayo, a las 18 hrs, y estar preparada con la lista de materiales sugeridos:

Una paleta para pintar, un lienzo (alrededor de .20x.30 cm), lápiz, pinceles sintéticos, papel carbón, cinta azul, pinturas acrílicas y una plantilla del dibujo, que puedes encontrar aquí.

El principio de esta actividad es que cualquiera lo puede hacer. En las manualidades, el resultado es indisoluble del proceso (divertido, tranquilizador, paliativo… perfecto para estos tiempos raros), porque el producto es la manualidad misma. Y por eso mismo, puede ser horrible… pero lo hiciste tú.

Y bien decía el entrañable Bob Ross: “we don’t make mistakes, just happy little accidents”.

Anímense 🙂

Fecha: jueves 14 de mayo, 18 hrs

Artista: Ana Lucía Tejeda 

Duración: 45 min

Transmisión: FB e IG LIVE desde la cuenta de 1800