Yoshimi iluminado

El clásico y delicioso Yoshimi (en Hyatt de Polanco) acaba de reabrir con una atmósfera por completo nueva, llena de luz, y con un jardín para comer afuera.

Uno de los lugares más ricos para comer shabu-shabu, y por muchos años el restaurante japonés más elegante de la ciudad, se ha iluminado. Los que conocemos al Yoshimi desde antes de esta remodelación, recordamos las mesas de mármol negro, las butacas escondidas, los cuartos privados y tenues donde uno susurraba por antojo… Y era parte de su encanto. Pero ahora la experiencia ha adaptado el método kaizen: “la idea de realizar una serie de cambios para fomentar una mejora continua”, y mientras sigue siendo la misma delicia de siempre, la atmósfera se ha esclarecido para tener un nuevo capítulo.

Yoshimi
Photo: Tadeu Brunelli
Yoshimi
Photo: Tadeu Brunelli

El jardín, las geometrías

El jardín zen de la terraza por fin tiene su protagonismo. Sacaron algunas mesas para comer afuera, entre bambúes altísimos, bajo lo que alguna vez fue el rascacielos más alto de la ciudad (que da un poquito de vértigo invertido al mirar hacia arriba). La verdad, Yoshimi aprovechó muy bien los meses de pandemia. El proyecto de arquitectura lo hizo Akira Kameta Miyamoto con un estilo tradicional, funcional y contemporáneo que, aunque cambió muchísimo la atmósfera íntima, sigue otorgando esa contención para que el comensal se sienta en un ambiente callado, digno, pero ahora mucho más luminoso. Y a cargo de la iluminación estuvo Luca Salas Bassani Antivari, de LSBA studio. Sigue habiendo un conjunto de ambientes particulares, cada uno con su perspectiva distinta: un salón principal, una barra de sushi, salones privados y un corredor que los comunica y en donde hay piezas hermosas de cerámica tradicional japonesa. En cada atmósfera se hay líneas y volúmenes geométricos, y todo es de madera labrada a partir de la técnica ancestral kumiko.

la chef
Foto: Tadeu Brunelli
sashimi
Photo: Tadeu Brunelli
comida japonesa
Photo: Tadeu Brunelli

Nueva chef Miriam Moriyama

La reapertura de Yoshimi también marca la llegada de la chef y suhiwoman Miriam Moriyama, de padres japoneses y nacida en Argentina, quien después de estar al frente de Shiso, en Río de Janeiro, llega a tomar el mando de la propuesta culinaria de Yoshimi. Ella está a cargo de conservar el respeto por los sabores y las propiedades de los ingredientes mediante una depurada precisión técnica.

shabu shabu

Nosotros fuimos por el shabu-shabu, que no tiene parangón en esta capital. Pero si uno va no puede perderse una serie de platillos que, por los ingredientes sustentables y cuidadísimos, y por la experiencia del equipo de cocina que es el mismo de hace más de 10 años, son memorables. Están, por ejemplo, el sashimi de kampachi, el nigiri akami de hamachi o el nabeyaki udon que en ningún lugar saben tan ricos. La carta es amplísima, y además ofrece dos menús de degustación: el Omakase de tres tiempos, centrado en el sushi, y el Kaiseki, una verdadera aventura gastronómica (no para todos) de nueve tiempos que comprende, entre otros platillos, el sunomono de alga con pepino y vinagre de arroz, el yakimono con robalo chileno asado marinado en pasta de miso dulce, Wagyu japonés en pasta de sopa de miso dulce y tome con anguila, huevo y cebolla en cama de arroz.

yoshimi

yoshimi
Photo: Tadeu Brunelli

La cava de Yoshimi es destacable también: tiene sakes, whiskies, ginebras y cervezas japonesas cuidadosamente seleccionadas para maridar con los platillos.

Sí es uno de los lugares más ricos para comer, contemplativamente, en la Ciudad de México.

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Donde:
Hyatt Regency Polanco
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La Ruta de la Amistad desde un automóvil a 70 km/h

En la Ruta de la Amistad, todas las esculturas están pensadas (por Goeritz) para verse desde un automóvil a 70 km por hora, sin detenerse.

Entre el 17 de junio y el 1 de agosto de 1968, con motivo de las Olimpiadas, pasó algo extraordinario en la Ciudad de México: la “Reunión Internacional de Escultores”. Allí Goeritz le propuso al presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, tener eventos culturales como parte de las fiestas, al igual que hacían los griegos durante los Juegos Olímpicos de la Antigüedad.

En el acto inaugural del Encuentro internacional de escultores, Goeritz expuso lo siguiente:

El entorno del hombre moderno se ha ido haciendo cada vez más caótico. El crecimiento de la población, la socialización de la vida y el avance tecnológico han creado una atmósfera de confusión. La fealdad de muchos elementos indispensables y de la publicidad en general desfiguran las comunidades urbanas, particularmente en los suburbios y en las carreteras; lo último, en este siglo de tiempos acelerados y del automóvil, ha adquirido un significado sin precedentes. Como consecuencia, hay una urgente necesidad de diseño artístico enfocado a la ciudad contemporánea y a la planeación de vías públicas. El artista, en vez de ser invitado a colaborar con los urbanistas, arquitectos e ingenieros, se queda a un lado y produce sólo para una minoría que visita las galerías de arte y los museos. Un arte integrado desde el inicio del plan urbano es de gran importancia en la actualidad. Esto significa que la obra artística se alejará del entorno del arte para el bien del arte y establecerá contacto con las masas a través de la planeación total.

Las esculturas solo tenían 3 requerimientos: cada una debía tener un diseño abstracto, escala monumental y utilizar el concreto como material principal de construcción. Tenían que estar pensadas para verse desde un automóvil a 70 km por hora, sin detenerse. Los espectadores irían al volante o viendo por la ventana en movimiento.

Este es un homenaje a esas esculturas (algunas ya en el olvido), y hasta abajo la lista de todos los artistas.

Ruta de la amistad

Ruta de la amistad

Ruta de la amistad Ruta de la amistad periférico Goeritz esculturas Ruta de la amistad

19 esculturas para ver
desde un auto en movimiento:

Estación 1
Señales (México), autor: Ángela Gurría.
Estación 2
El ancla (Suiza), autor: Willy Guttman.
Estación 3
Las tres gracias (Checoslovaquia), autor: Miloslav Chlupac.
Estación 4
Sol (Japón), autor: Kiyoshi Takahashi.
Estación 5
El sol bípedo (Hungría), autor: Pierre Szekely.
Estación 6
La torre de los vientos (Uruguay), autor: Gonzalo Fonseca.
Estación 7
Hombre de paz (Italia), autor: Constantino Nivola.
Estación 8
Disco solar (Bélgica), autor: Jacques Moeschal.
Estación 9
Disco mágico (Estados Unidos), autor: Todd Williams.
Estación 10
Reloj solar (Polonia), autor: Grzegorz Kowalski.
Estación 11
México (España), autor: Josep Maria Subirachs.
Estación 12
Janus (Australia), autor: Clement Meadmore.
Estación 13
Muro articulado (Austria – E.U.A), autor: Herbert Bayer.
Estación 14
Tertulia de gigantes (Países Bajos), autor: Joop J. Beljon.
Estación 15
Puerta de paz (Israel), autor: Itzhak Danziger.
Estación 16
Matilde (Francia), autor: Olivier Seguin.
Estación 17
Charamusca africana (Marruecos), autor: Moahamed Melehi.
Estación 18
Puertas al viento (México), autor: Helen Escobedo.
Estación 19
Sin título (México), autor: Jorge Dubon.

Invitados

Invitado 1 El Sol RojoAlexander Calder, Estados Unidos.
Invitado 2 La Osa MayorMathias Goeritz, México.
Invitado 3 Hombre CorriendoGermán Cueto, México.

Falafeño: un nuevo delivery del más rico y esponjoso sándwich de falafel

En la ciudad no había un *buen* lugar de falafels. Hace poquito abrió Falafeño, un dark kitchen de falafels… y todos sus ingredientes son excepcionales.

Falafeño es un dark kitchen de sándwiches de falafel que, como muchas cosas buenas, nació debido a la pandemia. Lo crearon Andrés Lask y Josie Agnesi, una pareja que lleva años preparando este platillo en casa para ellos y sus hijos, y lo perfeccionaron al grado de poder abrir este proyecto con los mejores ingredientes y el perfecto cuidado a los detalles.

En Falafeño solo utilizan ingredientes frescos y de primera calidad. Usan mucho garbanzo, verduras, especias y tahini; una pasta de ajonjolí tostado que importan del medio oriente. Hornean su propio pan todos los días en un horno giratorio mandado a hacer especialmente para pitas, y quedan parejitas y esponjosas. El hummus les queda ligerito y rico ,y hace una combinación perfecta con el pan. También tienen papás a la francesa que llegan crujientes hasta tu casa y están buenísimas.

falafeño

De postre venden una galleta de chispas de chocolate con tahini que es una delicia que tendrías que probar. Hacen un esfuerzo para mandar sus productos en empaques compostables para que no te sientas culpable. Y, por si fuera poco, te regalan paletas enchiladas Luxus para que te acuerdes de tu infancia.

El falafel

El falafel lleva más de 140 años conquistando el mundo. Se cree que se cocinó por primera vez en Alejandría, Egipto, a finales del siglo XIX, cuando soldados ingleses que venían de regreso de la India le pidieron a sus cocineros egipcios que replicaran las frituras indias con ingredientes locales.

El nuevo platillo gustó tanto que se expandió rápidamente hacia el Este por la costa Africana del Mediterráneo, hacia el Sur por el Nilo y hacia el Medio Oriente. De hecho, el primer registro de un restaurante de falafel es en Líbano en 1933.

El falafel continuó conquistando paladares desde Yemen hasta Turquía, y se convirtió en el platillo más popular del mundo árabe. En las décadas de los 60 y 70, migrantes de la región se llevaron el sandwich de falafel a las calles de Europa Occidental y Norte America, en donde los locales lo han adoptado como suyo.

Josie y Andrés creen que ahora le toca a los mexicanos. No hay en la ciudad un BUEN restaurante de falafels, hasta que llegó Falafeño. Y tiene todo lo que nos gusta: un pan esponjoso recién horneado relleno de croquetas doraditas y una salsa picosa. Además de rico, te deja muy satisfecho.

rico a domicilio

Al fin y al cabo, el Falafeño es una nueva alternativa muy bienvenida a las opciones de delivery de la Ciudad de México y algo que definitivamente hay que probar.

Pide directo con ellos aquí
Síguelos en Instagram: @falafenomx
O pide por Rappi o Uber Eats

¡La Casa del Cine sobrevivió y está de regreso! La celebramos con fotos

La Casa del Cine fue la primera sala en el país que cerró por la pandemia, pero acaba de anunciar que, después de todo, sobrevivió. La celebramos con fotos.

La Casa del Cine fue la primera sala en el país que tuvo que cerrar debido a la pandemia. Y fue una noticia cruel para muchos, muchos de nosotros, que teníamos un cariño especial por esa salita independiente con tan buen gusto y propuesta. Después vino una oleada de otras malas noticias y ésta quedó como enterrada bajo la lava. Pero ya era hora de que alguna de esas cosas sepultadas sacara la cabeza del lodo: la Casa del Cine sobrevivió, ¡ la Casa del Cine regresa! 

Ubicados en una antigua casona del caótico Centro Histórico, sobre la concurrida República de Uruguay, La Casa del Cine existe desde 2009. Sus fundadores, Jorge Sánchez y Carlos Sosa, compartían el sueño de tener un cine independiente para proyectar y dar difusión al cine mexicano de calidad, que tan pocos escaparates tiene en el país. Y allí vimos maravillas.   

Los pequeños cines son como tesoros; sutiles, encantadores, tranquilos y melancólicos. Lugares que se convierten en un punto de reunión favorito para muchos y una cuna de cultura. Salir de la Casa del Cine es un recuerdo memorable. Casi siempre uno salía feliz, caminando por el Centro, saboreando la película que acababa de ver, medio flotando en la irrealidad de todo. Eso no lo tiene otro cine en la ciudad más que, desde luego, la Cineteca que tanto queremos. 

Su programación está aquí, y es el lugar más acogedor posible para estos tiempos de tormenta. 

Le hicimos un homenaje en fotos, para celebrar su existencia y resiliencia: 

La Casa del Cine <3

cine mexicano

La Casa del Cine

La Casa del Cine

La Casa del Cine

La Casa del Cine

butacas

La Casa del Cine

carteles

libreros bonitos

La Casa del Cine

La Casa del Cine

La Casa del Cine

República de Uruguay 52, Centro Histórico
Instagram

LOOT: un galerón-galería-café… y espacio perfecto para lo que sea

Loot es un galerón oculto en la colonia Roma que funge como un espacio multidisciplinario y vale la pena visitar con cada propuesta que presentan.

Cuando las colonias se gentrifican empiezan a perder eso que las hace únicas, eso que nos hace querer explorarlas y redescubrirlas día a día. Pero la colonia Roma es una de esas donde, a pesar de su gentrificación, sigue teniendo secretos de todo tipo, desde La Romita (casi intacta desde hace años) hasta el gran Mercado de Medellín. Como sea, uno creería que conoce todos los espacios de la colonia, hasta que llega a LOOT.

Sobre Guanajuato (entre Insurgentes y Monterrey), del lado de la cuadra donde parece haber una pared interminable, se asoma tímidamente una fachada simple y moderna de día, una cortina intervenida por la noche. Cuando esa puerta se abre entras a un galerón enorme que se ve cuidado hasta el último detalle, y te olvidas que estás en la Roma, donde creías conocer cada lugar nuevo y propositivo de la colonia.

loot

Las siguientes preguntas, una vez adentro, son: ¿es un café? ¿es una galería? ¿es un espacio enorme para lo que sea? ¡¿qué hay arriba?! LOOT es todo esto y mucho más, porque si bien el espacio funciona como galería donde anualmente presentan su propia curaduría (este año tendrán expo de Javiera da Fonseca y Daniel Berman, entre otras) también albergan eventos como un concierto experimental hasta una feria de ilustración, como fue el caso de las dos últimas ediciones de Gran Salón México, pasando por danza contemporánea y bazares de ropa o arte.

loot gran salón
Gran Salón México en Loot / Espacio Loot

Tal vez lo que lo hace único es que LOOT tiene su origen en las playas Zihuatanejo (Guerrero), como una marca inspirada en el lifestyle del surf y la vida de playa.  Allí hay gastronomía, diseño, arte, música, café y proyectos de arquitectura. Y es justamente esta última área la que desarrollan en ese tapanco dentro del galerón que tienen en la sede de la Roma, ese espacio funciona como un despacho de arquitectura que trabaja en conjunto con sus pares en la costa del Pacífico. Esto sólo confirma lo sospechado: la razón detrás de que cada detalle que hace a LOOT esté cuidado al máximo.

¿Qué es Loot?

Pero entonces, ¿qué es LOOT CDMX? Es un despacho de arquitectura dentro de un galerón donde se presentan actividades multidisciplinarias curadas por ellos mismos y es también un espacio que puedes rentar para lo que necesites, desde grabar una publicidad, hacer un evento, una expo, un bazar, un concierto, una obra de danza o teatro, y los miles de etcétera que tengas en mente. Ten por sentado que Cecilia, la curadora y productora encargada de llevar el espacio adelante, te dará la mejor ayuda que puedas encontrar en la zona (¡hasta en la Ciudad!).

Hace poco abrieron también una cafetería de especialidad con el producto de Exploradores de Café y su mezcla más especial, de la Finca Chicharras en Jaltenango, Chiapas. Los baristas pueden preparar desde un espresso impecable hasta cold brew con un toque de cáscara de naranja o un té Earlgray infusionado con un poquito de leche.  LOOT pronto tendrá más exposiciones, pan y comida rica en la cafetería.

loot

 

 

LOOT CDMX

DÓNDE Guanajuato 227, col. Roma

INFORMES cecilia@loot.mx

 

 

Mi Compa Chava: la nueva marisquería que cura todo aburrimiento, cruda o malestar

Mi Compa Chava apenas abrió y ya es el favorito de muchos. La comida es exquisita, cura todo, y el ambiente es puro para disfrutar.

Si hay un lugar para sentir de cerca el mar sin duda lo es Mi Compa Chava, una marisquería que abrió hace unos meses en la calle Zacatecas, en la Roma Norte.  Allí se está a gusto y tiene ese efecto playero de diluir el tiempo, la prisa, el malestar.

Chava Orozco nació en Guamúchil, Sinaloa, y creció en el mar de Huatulco. Cuando era adolescente no le encantaba la escuela, así que sus papás lo pusieron a trabajar en los hoteles. Cargaba camastros o barría, pero su atención siempre estuvo puesta en la cocina. Durante sus vacaciones iba a hacer sus prácticas a los hoteles all inclusive. Tenía que montar grandes y ostentosos buffets, desayunos y cenas para cientos de personas. Allí aprendió la operación de un restaurante y sobresalió por su sazón. 

Mi Compa Chava

Mi compa Chava es su marisquería. Está inspirada, desde luego, en las carretas de mariscos del Pacifico. Tiene tonos en coral, arena, naranjas y azules, rótulos con letras y figuras del mar en los vidrios, mesas de lámina y, de fondo, corridos, tambora y música de banda perfectos para brindar.

Mi Compa Chava

Mi Compa Chava

La comida de Mi Compa Chava

Cuando ordenas tu comida en Mi Compa Chava siempre te llevan a la mesa una quesadilla frita de cortesía. Recomendamos empezar con la almeja chocolata, ponerle su clásica salsa marisquera y limón.

Almeja chocolata

almeja

Luego, compartir el ceviche tripón de chile serrano, cilantro, pulpo, camarón y callo de hacha, o el nuevo cóctel “Chocomil”, servido en clásica copa de vidrio (con una mezcla de camarón, pulpo, catsup, salsa y pimienta). Prueben también el taco de chile relleno con cahuamanta, costra de queso y cebolla morada en escabeche con tomatitos. Para cerrar, el flan de queso con cajeta.

Mi Compa Chava

Mi Compa Chava

Todo el menú está hecho con mucho cariño, dedicación y atención al detalle. Chava es un chef al que le gusta apapachar al comensal. En su carta hay tostadas, ceviches, ostiones, sashimi, aguachile, zarandeados, micheladas y cerveza fría, y él está muy pendiente de que los productos lleguen frescos de Sinaloa y de la Paz.

Mi Compa Chava

Abrió hace poquito Mi Compa Chava y ya es el favorito de muchos (es enorme y siempre está lleno). No solo la comida es rica –y cura la cruda y el domingo de bajón–, sino que el ambiente apoya a cualquier espíritu en busca de juego y respiro, tan necesario en una dosis semanal. 


¡Mariscos, sí hay! Pase Ud.

Martes a domingo, de 12 a 8pm con reservación
previa en su Instagram o Whatsapp:
55 78 38 50 54.

Zacatecas #172, Roma Norte.

Sobre la resiliencia cultural y el retorno al espacio (semi) público en la semana del arte

¿Cómo se mantuvo la cultura a flote a pesar de todo?

La producción artística y creativa en México mantiene el carácter resiliente que la ha definido en las últimas décadas. Esta resiliencia ha sido aún más evidente en los últimos meses, cuando la industria cultural se vio profundamente afectada a raíz de los cierres de espacios debido a la pandemia y a la creciente precariedad en la que se desenvuelven la mayoría de las instituciones y museos públicos enfocados en mostrar el arte en el país. A pesar de estos retos, la oferta cultural no ha cesado en un contexto en el que los diferentes centros de producción, dirigidos en su mayoría por particulares y organizaciones civiles –espacios independientes y auto-gestionados, galerías, museos privados, fundaciones y patronatos– han continuado con su trabajo para mantener el ecosistema del arte y la cultura a flote.

En este sentido, uno de los esfuerzos recientes con mayor visibilidad es la iniciativa GAMA (Galerías de Arte Mexicanas Asociadas), una plataforma en la que participan la gran mayoría de las galerías comerciales de la Ciudad de México, la cual tiene el objetivo de “profesionalizar y fortalecer la actividad de las galerías a partir de acciones consensuadas”. Otras empresas se han enfocado en el fortalecimiento de los recursos de mecenazgo para proyectos específicos, tales como el Fondo de Apoyo del Patronato de Arte Contemporáneo PAC-COVID 19, que apoyó iniciativas de regeneración cultural propuestas por 140 artistas y colectivos de 20 estados del país. Más recientemente, sobresale el programa de recaudación de fondos y desarrollo 40×40+ de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, a cargo de Aimee Servitje y Ana Castella, el cual ofrece una serie limitada de 40 posters de artistas con el objetivo de continuar con la programación del Museo Tamayo en su cuadragésimo aniversario.

zona maco patio
Zona Maco Patio: Berenice Olmedo, Mekhané. Foto: Lodos

En el contexto de reorganización de los sistemas de producción y consumo cultural en la ciudad, “la semana del arte” en la Ciudad de México que tuvo lugar del 26 de abril al 2 de mayo, se caracterizó por una transformación en el status quo de la fecha más importante en el año para la industria artística nacional. Desde el 2002, la semana del arte ha reflejado la evolución y el crecimiento de la escena creativa en el país hasta posicionarse como una de las más sólidas y relevantes en América Latina y uno de los núcleos clave en el mundo. Cada año, las tres ferias de arte contemporáneo y diseño – ZONAMACO, Material Art Fair y Salón ACME– son realizados en centros de convenciones y espacios cerrados destinados a una audiencia limitada en los que reciben a galerías, artistas y coleccionistas de todo el mundo en coordinación con la apertura de exhibiciones y proyectos que fortalecen su capital monetario y social.

La feria de arte en el espacio (semi)público

Este año, sin embargo, el panorama se modificó con la cancelación de Material Art Fair y el aplazamiento de la novena edición de Salón ACME hasta septiembre de este año. En su lugar, ZONAMACO –bajo la dirección de Zelika García y el curador catalán Juan Canela– propuso una logística enfocada en el acceso al espacio abierto y (semi)público[1], acercándose a audiencias más amplias y diversas. Haciendo uso de una estrategia similar a la adoptada en años anteriores por el editor Ricardo Porrero en Gallery Weekend, se diseñaron una serie de rutas y caminatas por colonias como Juárez, Polanco, Roma, Condesa y San Miguel Chapultepec, con la apertura de decenas de exhibiciones en las galerías y sedes participantes.  Algunos recintos cedieron parte de su espacio para que galerías de otros espacios del país y una minoría extranjera pudieran exponer sus programas en la ciudad. El enfoque en la producción nacional y la realización de actividades culturales al aire libre se fortaleció con la iniciativa presentada por primera vez en el marco de la feria, la cual resultó satisfactoria: ZⓈONAMACO PATIO, desplegada en Casa Ortega y en las estaciones del Metrobus Reforma.

Los jardines de Casa Ortega

semana de arte
Zona Maco Patio / José Dávila, I was told, but I didn’t listen. Foto: OMR

Construida entre 1943 y 1947 por Luis Barragán, la Casa Ortega abrió las puertas de sus jardines al público de manera gratuita para la presentación de PATIO , una muestra escultórica organizada por la curadora colombiana Catalina Lozano y la cubana Direlia Lazo. Nueve piezas de artistas como Adeline de Monseignat, José Dávila, Gwladys Alonzo, Carlos García Noriega, Diego Liedo, Raymundo Sesma, Berenice Olmedo, Taiyo Miyake, así como una puerta del s. XVIII fueron llevadas por galerías para ser exhibidas en los dos mil quinientos metros cuadrados de la propiedad en Tacubaya. La exposición se complementó con un programa de performances de los que destacaron los 6 días de frottage en pareja sobre la piel de Barragán del dúo de artistas Lake Verea y su galería Proyecto Paralelo, o la pieza Algo está siendo derribado en este instante de la artista colombiana Manuela García, presentada por la galería Aguirre. Si bien el acceso al espacio (semi)público de la Casa Ortega pudo haber sido limitado para aquellos grupos ligados a la producción artística (al tener que reservar para poder acceder), la propuesta de PATIO también se extendió a las estaciones de la línea 7 del Metrobús que corre a lo largo de la avenida Reforma, desde el Ángel de la Independencia y hasta el Museo de Antropología. Todo transeúnte pudo disfrutar de carteles hechos por artistas como Iñaki Bonillas, Minerva Cuevas, Ana Gallardo, Elsa-Louise Manceaux, Ana Navas, Chantal Peñalosa, Claudia Peña Salinas o Tercerunquinto, entre otros.

Guadalajara 90210

guadalajara 90210
Guadalajara 90210. Foto: Guadalajara 90210

Otros proyectos independientes paralelos a la feria replicaron la estrategia de accesibilidad a través de espacios (semi)públicos en la ciudad. Por segunda ocasión, el restaurante Tori Tori de Temístocles sirvió como sede de la exposición Prácticas imaginarias de Astronomía, Biología y Botánica, organizada por la plataforma Guadalajara 90210, y curada por Alma Saladín y Marco Rountree. La exhibición se enfocó en integrar las obras -casi todas esculturas- en un espacio poco tradicional como lo es el estacionamiento del restaurante, dándole visibilidad a artistas emergentes como el dúo Celeste, Alberto Lopéz Corcuera, Chavis Mármol, Israel Quero, Daniela Ramirez, Maximiliano Rosiles, Ernesto Solana, y Fabiola Torres-Alzaga. En comparación con otros ejercicios anteriores presentados por la dupla Saladín-Rountree, la muestra demostró una madurez en el guion curatorial y un diálogo más conciso con el espacio (semi)público en el que se desarrolló.

Salón Cosa

semana del arte
Salón Cosa. Fotos 1. Erik López / 2. Ritta Trejo

Desde la trinchera del diseño, la iniciativa SALÓN COSA presentó su primera edición en Jardín 17, el antiguo taller de maquetas y jardín de Luis Barragán, recientemente renovado por el arquitecto Alberto Kalach. Dirigido por Mario Ballesteros y Daniela Elbahara, el salón presentó un conjunto de “objetos contemporáneos que van en contra de las convenciones del arte, el diseño y la artesanía”. Con la participación de artistas y diseñadores destacados que trabajan en México como Luis Úrculo, Aldo Álvarez Tostado, Fernando Laposse, Milena Muzquiz o Sánchez Kane, la muestra, de carácter accesible y propositiva, no solo continúo con la intención de contemplación y experimentación que caracterizó el trabajo de Barragán en los jardines, sino que propuso una forma diferente de apropiarse del espacio (semi)público a través del diseño sustentable.

Salon Cosa
Salón Cosa Foto: Erik López

Clavo

A pesar de que prevaleció el uso y acceso al espacio público durante la semana del arte, nuevas plataformas como CLAVO continuaron con los modelos previos y se desarrollaron bajo un mismo techo. Autodenominada como “un movimiento y no una feria”, el evento replicó la dinámica tradicional de una feria de arte comercial, recibiendo y concentrando a un gran número de proyectos independientes y servicios de arte en un espacio sumamente reducido (con un posible riesgo sanitario) al que se tenía que acceder previo pago de $150 pesos.

Semana del Arte
Clavo. Foto: Pablo Navarrete

En conjunto, el acceso gratuito y público que se propuso desde las iniciativas privadas como ZONAMACO, Guadalajara 90210 o SALÓN COSA constituyeron un recurso positivo y bien logrado para la regeneración de la oferta cultural en la ciudad en un momento en el que todos los museos de la UNAM y algunos museos públicos de la Secretaría de Cultura se han mantenido cerrados por tiempos sumamente prolongados. Sería conveniente continuar y replicar estos modelos de accesibilidad en las próximas ediciones, fomentando que las iniciativas y proyectos comerciales o privados fortalezcan el desarrollo de las plataformas para la exhibición, producción y consumo de los bienes de la industria cultural y faciliten su acceso para todos los públicos que coinciden en la Ciudad de México.

 

[1] Entiéndase para este texto al espacio (semi)público como aquél espacio privado con acceso gratuito aunque limitado, en contraste con el espacio privado de acceso limitado y con costo tradicional en el que se desarrolla una feria de arte comercial.

Sete: un nuevo lugar casi secreto –casi inverosímil– de vinos y negronis deliciosos

Sete está en lo que era el estudio del querido arquitecto José Villagrán. Es un nuevo lugar exquisito de vinos, negronis y tapas y cada detalle es memorable.

Abrió hace poquito en la Juárez un lugar que se llama Sete. Para describirlo no basta decir que es un bar de buenos vinos, o un speakeasy o un local de tapas; es una coreografía de cosas que te conquistan como si vivieras un pequeño romance. Por una parte está el vino (7 botellas para escoger, y ahora explicamos por qué 7), la barra de mármol verde, la pared pintada con baba de nopal, el prosciutto y el negroni, y por el otro está el hecho de que esta era la casa y estudio del del querido arquitecto José Villagrán.

Sete

En italiano, sete significa “sed”, pero se pronuncia igual que “siete”, así que hay mucho de estas dos ideas en la dinámica del bar. Es, por lo demás, un lugar elegante y casi inverosímil escondido a un lado de la fachada imponente de la Secretaría de Salud, en la colonia Juárez.

Los 7 vinos de Sete

 

Sete

En la parte de debajo de Sete hay una barra de mármol verde (que combina con las paredes verdes), y afuera unas mesitas en la calle. En este primer nivel se toma vino, exclusivamente.  TIenen 7 botellas de vino que van rotando semanalmente. Todas (todas) son verdaderamente ricas, seleccionadas por los socios –bon vivants en el mejor de los sentidos– y te las sirven en “cuartino” (jarras de 250 ml), copa o botella. Todos los días hay 7 tapas también, y nosotros probamos 3 que no tienen parangón. El prosciutto, no olviden probar el prosciutto.

prociutto

Los negronis y el estudio de Villagrán 

 

Sete

 Arriba del winebar hay un diminuto espacio al que llegas por unas escaleras angostas que sepentean al primer nivel: es el estudio de José Villagrán, tal como lo dejó, con todo y algunos de sus libros. Aquí no caben más de 9 personas, y sirven uno de los mejores negronis que hemos probado. El barista es italiano, y algo tienen sus cocteles que se sienten cremosos, acogedores, igual que el espacio. En el estudio sirven, claramente, 7 tipos de cocteles, todos con esa cualidad confortable del negroni. Aquí se escucha gipsy jazz para nunca querer irse. Y a pesar de que el espacio es pequeño, el techo es alto y la ventana abarca esa altura, como les gustaba a los arquitectos de la época… Que sabían estar encerrados y al mismo tiempo, siempre, tener hacia dónde mirar.

negronis

El Sete sí es como un romance en miniatura y todo es rico allí.

 

Para saber la dirección, escríbeles en Instagram 🙂

Cariñito, los tacos asiáticos que siempre quisimos comer en una banqueta, con cervezas chiquitas

Hace poco abrió Cariñito, una taquería en la Roma con recetas de tacos tailandeses: cada detalle y materia prima es de altísima calidad y están deliciosos.

Abrió la taquería Cariñito hace pocas semanas en una afortunada banqueta de la Roma Norte. Es un local pequeño, a pie de calle, que ofrece 4 tipos de tacos asiáticos, cervezas y Boing. En la bocina suenan cumbias amazónicas mientras el taquero, al frente de todo, despacha tacos de pork belly (que podrían ser un jardín) detrás de una barra blanca.

taquero y socios de el Cariñito

No demasiadas opciones siempre se agradecen, y en este caso cada una está completa en sí misma: hay taco de berenjena o de pork belly, preparados todos con hierbas frescas, aromáticas, chiles y cítricos sobre tortillas de maíz criollo recién hechas.

Menú Cariñito

Taco Issan: Pork belly cocinado por 15 horas en soya aromática, tortilla de maíz recién hecha y sazonado estilo noreste tailandés con polvo de arroz, chicharrón y menta fresca.

Taco Thai: Cerdo confitado crocante, servido en tortilla de maíz recién hecha sazonado con salsa Jim Jaew a base de tamarindo y albahaca.

Taco Cantonés: Pork belly crujiente, confitado lentamente en nuestra mezcla de 8 especies, tortilla de harina, salsa hoisin, siracha casera y encurtidos.

Taco de Berenjena Laos: Berenjena confitada lentamente en soya aromática servido en tortilla de maíz recién hecha y sazonada con una salsa a base de tamarindo, albahaca y chalotes fritos.

tacos asiáticos

Hay que decir que las tortillas son de Maizajo (probablemente nuestras tortillas favoritas de la ciudad), que el pork belly viene de los mismos proveedores del Pujol y el Máximo (y se confita por 15 horas a baja temperatura) y que, a falta de ingredientes tailandeses en México, los socios plantaron un arbolito de kaffir leaves (lima kaffir) y distintos tipos de albahaca y cilantro para que las preparaciones de cada taco fueran precisas. Así, es una especie de alta cocina y excelente materia prima en un taco callejero y rico.

Los socios de Cariñito empezaron este proyecto hace un año, justo en el mes que se vino la pandemia, y no lograron abrir al público hasta ahora. Sin embargo, parece que hubieran anticipado que la “vida de banqueta” era el futuro porque su espacio es de lo más adecuado para comer al aire libre, delicioso, fresco y, como su nombre lo dice, cariñito. También de ellos vienen las recetas. Para hacer la investigación, uno de los socios viajo a la región de Isan en Tailandia, cuya cocina –para los conocedores– es la más especial y rica. Isan es una región pobre en el nordeste de ese país, y como no tiene acceso al mar, su cocina es más bien callejera y no lleva coco (a diferencia de la comida tai a la que estamos más acostumbrados aquí). También en el proceso de diseñar los tacos colaboró el chef australiano Ross (que estuvo en Quintonil, en La Docena y acaba de abrir Chendo’s) y entre todos, amantes confesos de la cocina asiática, crearon Cariñito.

Cariñito

En pocas palabras, Cariñito es un bar callejero de tacos asiáticos, frescos y de altísima calidad, para mejorar la vida de banqueta de nuestra ciudad.

La música es curada por la sietemares Mariana Vidal. Les dejamos aquí el playlist delicioso de cumbias amazónicas para que se preparen a ir.

Playlist Cariñito

Por cierto, este mes tienen “política del buen vecino”: cualquier vecino que pase le ofrecen una cerveza de cortesía.

Invasión: una cumbia nueva, nacida entre la Roma e Iztapalapa

Un exintegrante de Los Ángeles Azules y otros músicos se reunieron para este proyecto colaborativo que puedes escuchar aquí.

El aislamiento juntó a varios músicos de la ciudad, crearon una productora de cumbias y lanzaron su primer sencillo en Mini Studio. Se llama “Invasión” y la canta la misma voz que hasta hace poco cantaba con los Ángeles Azules. Lo pueden escuchar en esta nota o en Spotify desde hoy.

nueva canción

Mi historia empieza en Montevideo pero el mensaje lo mandaron desde la colonia Roma. @jacintoylacumbia empezaba un proyecto como productor con @esamipau. Él, músico ex Furland y Verano Peligroso componía su primer sencillo. A ella ya la conocen de @perreomillennial, pero del perreo a la cumbia le faltaba dar este paso.

invasión cumbia

El primer mensaje, sin preludio, me invitaba a escribir una cumbia. Recibí el audio por WhatsApp, una versión beta de una electrocumbia oscura, dramática y pegajosa, con unos lyrics simulados que había que sustituir.

Llevábamos poco tiempo de encierro cada quién en su ciudad. Tenía que hablar de eso, de la desconexión, el aislamiento y el desasosiego.

La letra –también mi primera cumbia– sucedió en paralelo mientras Jacinto y Pau producían la música, hacían arreglos y buscaban la voz. Fijaron la vara alta, total, todos aprovechamos este paréntesis que nos estaba dando la incertidumbre para jugar sin filtros a lo que tuviéramos ganas.

Se empezó a rumorear que un ex Ángeles Azules estaba considerando la propuesta. En Instagram @esamipau y @djKrizis jugaban con soniditos y filtros. Entre ajustes de versos, mensajes de voz y archivos compartidos por Google Drive, @hector__azul me dio un like que sonó a buenas noticias. Tardó en descargarse pero finalmente conecté al Bluetooth la primera prueba del track, ya con voz. No la voy a compartir pero la parte hablada del sonidero fue piel chinita. Las trompetas de Yawarana Orquesta con sintetizador y todo, eran de verdad. Estaba pasando y no había ni antro cerrado ni metro y medio ni ocho mil kilómetros de distancia que perdonaran las ganas de bailar.

cumbia

Invasión suena a reloj incómodo y a insomnio. Huele a sábanas usadas, a aislamiento y a amor pasajero -es una cumbia. Pero es la línea 8 del Metro que une la Roma con Iztapalapa y donde te descuides, te pasea por toda la ciudad. Es el proyecto colaborativo de diez pies derechos y sus izquierdos, saliendo juntos a la pista.

Escúchala en sus dos versiones:

1.Cumbia sonidera por Héctor Hernández y Yawarana Orquesta


2. Electrocumbia por Dj Krizis

Lyrics por @VicaPapuchi