Sobre viajar a Tailandia a través del paladar: Ladyboy
Considero que lo mejor de vivir en una gran metrópoli como lo es nuestra hermosa CDMX, es el poder tener la posibilidad de "viajar" a otros países y conocer nuevas culturas y sabores sin la necesidad de realmente tomar un avión. Me refiero a expandir tus papilas gustativas y probar un poco de otras culturas a través de su gastronomía. Salir de lo típico que conoces y adentrarte en conocer Tailandia, por ejemplo.

Para quien no sepa, la auténtica comida tailandesa es conocida por su equilibrio de sabores intensos y contrastantes, combinando lo dulce, ácido, salado, amargo y picante en un mismo platillo. Su gastronomía es una fusión de influencias chinas, indias y del sudeste asiático, pero con una identidad propia basada en el uso de hierbas frescas, especias, leche de coco y salsas fermentadas.
Ladyboy es eso: una ventana a Bangkok en una esquina de la Roma. No una versión estilizada y domesticada de la cocina tailandesa, sino un tributo honesto al street food de Isaan, una de las regiones más vibrantes del noreste del país. Desde la atmósfera hasta los sabores, todo en este lugar está diseñado para transportarte.


Para empezar, la experiencia no arranca cuando llegas al puesto, un tuk tuk –ese mototaxi que define el caos fascinante de Bangkok– nos recogió en la Roma afuera de Bottega y nos dejó en la esquina de Durango y Tonalá, donde está Ladyboy. Es un detalle que podría parecer anecdótico, pero en realidad prepara el terreno para lo que viene: la sensación de estar en otro lugar, en otro ritmo.
Su menú es reducido, pero contundente, sin embargo cuentan con varios platillos veganos. No es un restaurante de grandes extensiones de opciones, sino un lugar donde cada platillo está perfectamente calibrado. Y aunque la cocina tailandesa es famosa por sus sabores intensos y picantes, aquí también hay opciones para quienes prefieren algo más equilibrado.


Empezamos con las dos ensaladas - que son completamente veganas -, que aunque son similares, tienen personalidades distintas: la de pepino es más fresca y ligera, mientras que la de elote tiene más cuerpo y profundidad. Ambas con ese toque de cacahuate que añade el crunch perfecto y, eso sí, con un nivel de picante que te hace respetar cada bocado. También nos contaron que el platillo de hongos es espectacular, aunque ese día no lo alcanzamos a probar.
En la parte de los platos fuertes, el arroz de coco es un buen respiro entre tanta intensidad de sabores. Pero si comes de todo entonces tienes que probar la papada de cerdo y las brochetas moo ping, platillos callejeros con el balance perfecto de grasa, dulzor y especias.

Para beber, la oferta es simple: agua mineral y Coca-Cola. Se extraña algún cóctel o algo más que complemente la experiencia, pero tal vez sea intencional; después de todo, la comida es el centro de todo aquí.
Ladyboy no es el típico restaurante de moda en la Roma; es un espacio pensado para transmitir la esencia de Tailandia sin alteraciones ni concesiones. Todo, desde los ingredientes hasta la decoración traída directamente de mercados callejeros en Bangkok, busca replicar la experiencia de comer en Asia. Y eso se siente en cada plato, en cada detalle.
Eso sí, se llena rápido. Así que o llegas temprano o llegas con paciencia, porque la espera es parte del ritual. Pero cuando al fin tienes el primer bocado, todo cobra sentido.

Durango 140 - Tonalá esquina Durango, Roma Norte
Martes-Sábado: 5:00 pm - 10:00 pm