El placer es mío (o cómo aniquilar una relación de amor)

Elisa Miller presenta El placer es mío en la Cineteca Nacional. Una historia lenta sobre la inminente ruina de una relación aparentemente idílica.

Si se trata de contar una historia sencilla y común entre los seres humanos, allí está El placer es mío. Por medio de algunas metáforas –como la de un coche que se arma, se conduce y al final se desarma para vender por partes–, el largometraje narra cómo funcionan las relaciones sentimentales: no nos cuesta trabajo construir algo (lo hacemos todo tiempo, casi sin sentir esfuerzo), en un principio porque estamos bien y luego porque queremos volver a estarlo. De esto trata esta película de la cineasta mexicana Elisa Miller.

Miller cuenta la historia de Rita y Mateo, una pareja que se acaba de mudar al campo y que aparentemente lleva poco tiempo de conocerse. En un comienzo todo son bromas e intimidades –mucho sexo, mucho placer–, pero todo cambia cuando les visita su prima no consanguínea, Alexis, con quien Mateo ha mantenido relaciones sexuales anteriormente y quien desata en Rita una cadena de celos y autodestrucción muy dada de cuando se sufren inseguridades.

el placer es mío

El placer es mío retrata el deterioro de una relación cualquiera. Donde al principio hubo confianza se deja paso a la desconfianza, al desconocimiento del otro, y el mismo sexo que les unía se convierte en una herramienta de violencia y separación. Todo contado de una manera muy lenta, semipacífica, donde los sentimientos de Rita, la protagonista, son el centro de lo que ocurre. Y mientras es verdad que esto podría resultar un tanto tedioso, la actuación de Edwarda Gurrola sobresale por introspectiva y fantástica.

Con otra metáfora como la de las ratas –en que al principio sólo hay una pero al final están por toda la cocina– , con esta historia la directora muestra cómo cuando las pasiones se multiplican las relaciones se estropean. Así, Rita no sabe muy bien si el novio que ve estuvo ahí siempre y apenas lo empieza a descubrir o si él está cambiando para volverse otro. Es algo con lo que casi todos podemos relacionarnos y uno de los rasgos más comunes de las inclemencias de las relaciones humanas. Y, en la mayoría de los casos, aún no tenemos respuesta.

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QUÉEl placer es míoDÓNDECineteca Nacional
CUÁNDOhasta finales de enero