La Romita: el único rincón de la Roma que no pertenece a la gentrificación

La Romita está oculta entre callejones en medio de la colonia Roma. Su iglesia, plaza y vecindades se han conservado bien (pese a su geografía voraz).

El naranja fue el color oficial del Departamento del DF y así era esta ciudad

Naranja es el color universal para decir ¡cuidado!, en este hemisferio y en el otro. Esta galería recopila algunos lugares naranjas de esta ciudad.

Fotos sobre el lado “amable” de las inundaciones a lo largo del tiempo

Ante la pregunta de si lloverá, la respuesta siempre es sí. Esta galería da cuenta de algunos de los escenarios más apocalípticos de lluvia en la ciudad.

Esqueletos de la ciudad: fotografías de los edificios muy queridos en construcción

Esta galería es una revisión de edificios de la ciudad, como la Torre Latinoamericana, el Monumento a la Revolución o la torre de Rectoría en su época de construcción. En su época de esqueletos.

Aquí ocurrieron los instantes del ’68 en la Ciudad de México, antes del 2 de octubre

Este verano se cumplen 50 años de la revuelta estudiantil que tomó las calles de la capital. Este es un recorrido fotográfico por los lugares clave que llevaron a eso.

Extrañar el Mundial de futbol en la Ciudad de México

Durante el Mundial nos deslizamos a ser niñas y niños que se buscan por el simple hecho de coincidir a través de un juego que vincula por medio de una ilusión compartida.

Poleana: el juego de mesa que nació en la cárcel y empieza a salir a la ciudad

La poleana llegó a las calles cuando los exconvictos lo introducían a la comunidad. Poco a poco dejó de ser un pasatiempo de los reos y comenzó a popularizarse en la ciudad.

Popotla: el encantador barrio que está a la sombra del Árbol de la Noche Triste

Las calles de Popotla –siempre a la sombra de un árbol famoso y triste– prometen caminatas tranquilas, casas eclécticas y anónimas, y relatos de terror.

El arte de vender cupcakes para jugar futbol

La vida es injusta: Yo tengo que pagar por jugar, mientras otros cobran fortunas. Y ni así pueden hacer un papel decente en el Mundial. Decido cambiarme de esquina; a ver si por lo menos junto para pagarle a mi amigo lo del arbitraje.

La razón por la que me metí a un equipo de fut femenil en la Herradura

¿A qué niño/a no le apasionaría un deporte que le significaba minutos desbordantes de adrenalina y felicidad, volando por los aires y volviendo a caer entre los brazos de su padre? Me atrevo a pensar que cualquier lector que de chico asistió al estadio o que, como yo, festejó con intensidad un gol desde su casa, podría reconocer su propia emoción.

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